Las jardineras sin uso, trampas para peatones

En algunas de las calles remodeladas del Centro Histórico hay un sinnúmero de espacios rectangulares en las aceras que fueron creados para albergar ciertas especies de árboles, pero que en la actualidad se encuentran vacíos y desaprovechados como elementos de ornato.
Son visibles en calles como Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Damián Carmona y Mariano Arista, por mencionar algunas, pero los árboles que originalmente fueron plantados en esos rectángulos han desaparecido en su mayoría, víctimas de la falta de mantenimiento o de la depredación a manos de comerciantes que no querían que estos ejemplares “taparan” la visibilidad de su negocio.
Otros, sucumbieron a la mala práctica de negocios nocturnos que depositan en estos espacios toda clase de substancias dañinas, como aceites, grasas, restos de cerveza y refrescos o hasta residuos orgánicos de la propia clientela.
Sin árboles que los embellezcan, estos espacios se convierten en un peligro para transeúntes distraídos, que pueden sufrir aparatosas caídas por el desnivel que existe respecto al piso de las aceras.
Buena idea sería que el actual Ayuntamiento aproveche estos pequeños cuadros para colocar flora típica de la región, que no necesite de mucho mantenimiento ni de agua, y que podría generar una imagen atractiva de la ciudad, tanto para propios como para visitantes, incluyendo al turismo extranjero.
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