Las muertes que no debieron ser

Además de padecer desapariciones forzadas y asesinatos, la juventud y la niñez potosina se han visto orilladas a escapar por la puerta falsa del suicidio.

Las muertes que no debieron ser

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Apenas el 12 de agosto pasado se reveló que de los 500 homicidios registrados en San Luis Potosí en 2017, en 430 casos las víctimas fueron personas de 15 a 29 años, hoy según informes del Inegí, de 344 suicidios registrados en la entidad en 2015 y 2016, 159 de las víctimas, 124 varones y 35 féminas, eran personas de 10 a 29 años.

Aunado a ello, de 2011 a 2016, se contabilizaron 61 personas desaparecidas en San Luis Potosí, de las cuales la mayoría son jóvenes de 19 a 29 años de edad, reveló el Informe Especial 2016 sobre personas desaparecidas o no localizadas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH).

De los 159 fallecidos, 52 se concentraron en el grupo etario de 15 a 19 años, 42 hombres y 10 mujeres; 52 en el sector de 20 a 24 años, 42 hombres y 10 mujeres; 39 casos de 25 a 29 años, 32 hombres y 7 mujeres; 16 de 10 a 14 años, 8 hombres y 8 mujeres.

A su vez, la información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) expone que a nivel nacional en 2016 el ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación sigue siendo la principal práctica para el suicidio, con 80.8% del total de suicidios, seguido del disparo con arma de fuego.

El desdén familiar y el bullying
Entre 14 y 15 personas transgénero, sobre todo chicas, se suicidaron el año pasado y en lo que va de 2018 en la entidad potosina, revela Paul Ibarra Collazo, director de la Red de Diversificadores Sociales A.C.

De acuerdo con el activista en favor de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI), las personas que se quitaron la vida tenían entre 16 y 19 años de edad.

Si bien son multifactoriales las causas para que alguien atente contra su vida, Ibarra Collazo deduce que los ciudadanos trans que tomaron esa decisión, lo hicieron porque no encontraron condiciones favorables en sus familias para poder ejercer su identidad de manera libre.

Así como el desdén familiar ha provocado dichos fallecimientos, desde hace años en diferentes entidades del país, el bullying o acoso escolar ha generado baja autoestima en los estudiantes, pero en el peor de los casos, suicidios de niños.

María de los Ángeles Hermosillo Casas, presidenta de Rescátame Por Favor A.C., informa que en 2015, un adolescente de una secundaria particular de la capital potosina, se suicidó debido a que sufría el citado acoso de sus compañeros de aula.

Detalla que en el hecho suscitado en el hogar del menor de edad, la ONG ya no logró brindarle atención para evitar que atentara contra su integridad física. “Llegamos como quien dice: ‘un poquito tarde’”, lamentó.

La activista en pro de la prevención de suicidios derivados de bullying, advierte que las prácticas de violencia de tipo verbal, física, psicológica o ciberbullying, se han potencializado de “manera alarmante” por el uso de las redes y plataformas sociales.

Problema de salud pública
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “las enfermedades mentales, principalmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de sustancias, la violencia, las sensaciones de pérdida y diversos entornos culturales y sociales constituyen importantes factores de riesgo de suicidio”.

Para Sergio Galán Cuevas, catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), las autolesiones y cortaduras en brazos se han vuelto muy comunes en estudiantes de secundaria.

El especialista en psicología aduce que la detección de esas prácticas es una alerta para los padres y las escuelas, es decir, significa que algo provoca que los menores de edad busquen hacerse daño.

Argumenta que en los casos de estos niños y adolescentes que van creciendo –sin recibir apoyo y tratamiento especializado-, es muy probable que en algún momento presenten conductas tendientes a quitarse la vida.

“El problema es multifactorial. No podemos decir que haya una sola causa. Obviamente como ustedes señalan, tenemos un problema con nuestra sociedad de cómo la hemos organizado (…) En este momento en las escuelas, se justifica la situación de la violencia”, sentencia.

Galán Cuevas afirma que en los últimos 15 años, San Luis Potosí ha estado por encima de media nacional en cuantos a casos de suicidios, problemática desatendida y cuya intervención para solucionarla es urgente.

“Los jóvenes de hoy viven problemas muy particulares. Yo trabajo con adolescentes de secundaria.

Les podría decir que hoy vemos las autolesiones como nunca antes lo habíamos visto”.