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La vida humana y la sociedad son más que la rigidez de las redes sociales o un pensamiento finito y limitado a la tierra, “determinado por lo que podemos ver y sentir”, analizó Jesús Carlos Cabrero Romero, arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí.
Según el prelado potosino, aunque lo anterior genera el acotamiento hacia aspectos y cosas materiales, hay un mundo tanto natural como espiritual que está “por encima” a él, es decir, “lo terrenal está abierto a lo celestial”.
Para el jerarca de la grey católica local, en los 40 días de la Cuaresma, cada uno de los feligreses tienen la oportunidad de entrar en la concientización del misterio de “nuestra vida” en Cristo.
En su colaboración “Imitemos al señor Jesús”, publicado en el semanario parroquial de “La Red”, relató que Jesús entró al mundo terrenal, muriendo en la cruz, experimentando la soledad del sepulcro, lo cual “santificó nuestra existencia terrenal”.
Cabrero Romero exteriorizó que los devotos católicos deben reflexionar sobre la personalidad humana del Todopoderoso, y sobre todo aprender de su humildad, misericordia servicio amoroso a los demás y perdón.
“Como él se humilló a si mismo para compartir nuestra humanidad, nosotros podemos compartir ahora su divinidad a través de nuestra propia humanidad, a través de nuestra vida humana ordinaria”, recomendó.








