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Si hubiera casos de pederastia clerical, el "hermano" sacerdote implicado deberá afrontar las consecuencias. "Debe quedar muy claro" que no habrá encubrimiento, afirmó Andrés Vargas Peña, obispo de la Diócesis de Xochimilco, en la Ciudad de México.
Posterior a la ceremonia, donde la iglesia católica le confirió ese cargo pastoral, el obispo de origen potosino, dijo que ese tipo de sucesos abonan para la destrucción de la fe en el clero católico.
En rueda de prensa en una oficina adyacente a la Catedral, equiparó que, si a una parte de un árbol lo afecta una plaga, la Diócesis no dirá: "a esa rama no le pasa nada. Total, a la otra no; se afecta".
Vargas Peña imploró para que Dios "nunca permita" el registro de ese tipo de actos delictivos, en contra de la infancia que acude a los templos católicos, con sede en la jurisdicción religiosa a su cargo.
"Hay muchas conductas en la vida cristiana, y por supuesto, en quienes somos cristianos-católicos e incluso sacerdotes, que si desdicen del Evangelio o implica maltrato a una persona, y más en este caso a un pequeño, pues eso lo sabemos: está catalogado como un crimen", describió.






