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Mientras enfrenta pasivos por poco más de 400 millones de pesos, el Hospital Central Ignacio Morones Prieto registra pagarés por servicios que ha prestado durante 13 años por 714.5 millones de pesos, de los cuales se estiman “pocas probabilidades de recuperación”.
Así lo establece la cuenta pública de 2017, que revela también la recepción de apoyos extraordinarios federales y estatales por 244.8 millones de pesos, que no han servido para sanear la situación financiera del nosocomio.
El documento revela que el Hospital Central es acreedor de un número no determinado de pagarés por servicios médicos, material de curación, hospitalización e insumos médicos otorgados a personas de escasos recursos “los cuales no se recuperan”.
Entre 2004 y 2017, detalla, esos pagarés no cobrados suman ya 574.9 millones de pesos por este concepto, más otros 139.6 millones de pesos acumulados entre 2008 y 2012 bajo el concepto de “gastos catastróficos”. En ambos casos, la institución considera que estos adeudos “tienen poca probabilidad de recuperación”.
Señala también que en el caso de los insumos, medicamentos y servicios médicos, apenas el 1% es considerado recuperable.
Adicionalmente, el HC reportó otros 182.3 millones de pesos derivados de las negativas de pago del Régimen Estatal de Protección Social en Salud por atención a pacientes del hospital, argumentando insuficiencia de recursos.
Y mientras que el HC está imposibilitado de cobrar a sus deudores, enfrenta un pasivo de 407.5 millones de pesos, de los cuales, 330.1 millones, el 65%, es con proveedores de medicamentos e insumos.
Por conceptos laborales, el adeudo es de 14.4 millones de pesos más, a los que se agregan 62 millones derivados de retenciones y contribuciones por pagar.








