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Las cuentas oscuras Pérdidas que preocupan

Todo parece indicar que la Auditoría Superior del Estado se fajó, y pronto podrá dar una nueva vista a las cuentas públicas del año 2016 y no precisamente por el resultado de los diputados locales que votaron a favor de aprobarlas sin observaciones, sino porque las revisiones a fondo no han dado al clavo con los casos de Sandra Sánchez Ruiz y la “ecuación corrupta”, por ejemplo.

La posición que la ASE asumió, no es más que la ratificación de que la votación de las cuentas públicas no es una decisión técnica, sino política. Los diputados aprueban en paquete de las cuentas públicas como si ningún alcalde se hubiera robado dinero, o haciendo como que ningún organismo público autónomo utilizó mal los recursos que le fueron confiados.

Recordemos por ejemplo las cuentas públicas correspondientes a los años 2014 y 2015 que en algunos casos salieron inmaculadas en la votación de los diputados e incluso aquella Auditoría Superior del Estado de la época que dirigía José de Jesús Martínez Loredo el ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez Entonces presidido por José Ricardo Gallardo Cardona fue aprobado en sus cuentas como si nada hubiera pasado.

Sin embargo, se encontraba en marcha una investigación de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público por la triangulación de dinero de dudosa procedencia a través de una clínica denominada Wong, ya extinta, y la malversación de al menos 200 millones de pesos de la alcaldía de Soledad de Graciano Sánchez, cantidad muy grande de dinero si se compara con el tamaño del presupuesto del municipio conurbado.

Con independencia de los resolutivos ministeriales a favor o en contra de los implicados por la Procuraduría General de la República, un proceso abierto desde la Esfera Federal demostró que las autoridades locales armaron redes de complicidad para facilitar el manejo dudoso de los recursos públicos. Hoy incluso hay algunas secuelas de esas redes de corrupción.

La cuenta pública de la alcaldía capitalina, ya de Ricardo Gallardo Juárez, correspondiente a los años 2016, 2017 y lo que va de 2018, se atorará con un manejo oscuro de recursos, que ya comienza a verse en el proceso de entrega-recepción del ayuntamiento de la capital. En poco tiempo sabremos de qué tamaño serán las complicidades, si dos o tres vigilantes diferentes aportan conclusiones distintas para un mismo caso.

Por lo pronto, y si la Auditoría Superior del Estado se pone las pilas, a los servidores públicos de elección popular que malversaron el dinero les espera un dolor de cabeza del que no se repondrán con facilidad. Un proceso abierto por malversación de fondos públicos augura un largo litigio, citatorios y aclaraciones que frecuentemente no son fáciles de resolver.

Por otra parte y mientras el dinero danza por un mar de oscuridad, en el Altiplano potosino la situación de la sequía se agrava y con ella las dificultades de los agricultores para colaborar en la suficiencia alimentaria. La falta de lluvias ha puesto de cabeza a centenares de hombres dedicados frijol de temporal que no ven para cuándo caigan suficientes gotas de agua de riego.

Las autoridades federales y estatales deberán poner alerta para evitar un problema de mayores consecuencias. La queja recurrente es el tardío flujo de recursos de emergencia para apoyar a quienes pierden sus cultivos y tienen el mismo derecho a sobrevivir y aquellos que corrieron con suerte con el temporal o cuentan con sistemas de riego en zonas donde el acuífero les permite trabajar de esa forma. Buen punto para rediseñar los programas agroalimentarios del próximo sexenio federal.

¡¡HASTA MAÑANA!!