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Opacos, como todos Sandra Sánchez: nuevo round
Ni siquiera la pasada Legislatura, la “peor de la historia”, llegó a ocultar el modo en el que el Congreso pretende manejar su cuantioso presupuesto.
Siempre, en las tres ocasiones que le correspondió hacerlo, la LXI Legislatura publicó en la Gaceta Parlamentaria sus proyectos presupuestales anuales. En su primera ocasión, la LXII siguiente, la de la esperanza en que las prácticas opacas y corruptas terminaran, prefirió esconderlo.
No fue poco lo que se ocultó, especialmente, en lo que toca al capítulo de la nómina, el que más engordará, pese a la reiterada promesa de austeridad de los nuevos diputados.
En esos tres años, la ciudadanía podía conocer desde octubre cuánto y cómo pretendía gastar el Congreso sus recursos. Con detalles sobre la distribución de los recursos, el monto de las dietas, sueldos y prestaciones y, más importante, el tabulador de remuneraciones de cada cargo legislativo.
Quizá ese sea el punto de no revelar del todo el contenido del proyecto de presupuesto de los diputados. Después de todo, la nómina es el rubro que más crece, si se comparan el monto de este año y lo que buscan aprobarse. 16.7 millones de pesos más en 2019.
El incremento incluye los 10.2 millones de pesos de la partida de Gestoría Institucional y otros 6.5 millones de pesos que serían el aumento en si.
Ahora no existe modo de anticipar esas acciones, pues la publicación del presupuesto 2019 se redujo a dos páginas en las que el Congreso sólo indica cómo distribuirá su presupuesto en los cinco capítulos que lo integran y las firmas de los integrantes de la Junta de Coordinación Política, hasta ahora, los sospechosos del ocultamiento.
Resulta muy contradictorio que una Legislatura que se presume dispuesta a cambiar un legado de opacidad y corrupción actúe de esta forma. Al menos en el primer punto, ya fallaron.
También les fallaron sus números. Cuando se anunció el monto presupuestal, Edson Quintanar dijo que el incremento presupuestal ascendería a 5.1 millones de pesos. En el documento publicado ayer en la Gaceta Parlamentaria, el alza se reduce a 4.8 millones. ¿Por qué desaparecieron 338 mil pesos?
En contraste con el descuidado modo en que están manejando el presupuesto del Congreso, los diputados locales mostraron cuán estrictos y escrupulosos pueden ser al analizar un presupuesto…. siempre y cuando sea ajeno.
En este caso, es el de la Auditoría Superior del Estado que, presentado en todo detalle, fue rechazado por los diputados, que decidieron mantener el mismo presupuesto que tuvo el órgano fiscalizador este año.
Es muy fácil aplicar la austeridad en campo ajeno.
Todavía está en el aire el polvo de la trifulca entre la alcaldía navista y el gallardismo a causa de la toma de la oficina de Soledad de Graciano Sánchez por parte del primero, cuando ya se anticipa la nueva batalla.
Se trata de la posible reactivación de las indagatorias en el caso de los millonarios y controvertidos contratos a Sandra Sánchez Ruiz.
El caso, independientemente del trasfondo de enfrentamiento político, merece ser reabierto para aclarar las evidentes anomalías que presentaba la entrega de millones de pesos de la alcaldía gallardista a un minúsculo negocio.
Pero eso pasará a un segundo plano por el amargo encontronazo que se avecina.
Ni siquiera la pasada Legislatura, la “peor de la historia”, llegó a ocultar el modo en el que el Congreso pretende manejar su cuantioso presupuesto.
Siempre, en las tres ocasiones que le correspondió hacerlo, la LXI Legislatura publicó en la Gaceta Parlamentaria sus proyectos presupuestales anuales. En su primera ocasión, la LXII siguiente, la de la esperanza en que las prácticas opacas y corruptas terminaran, prefirió esconderlo.
No fue poco lo que se ocultó, especialmente, en lo que toca al capítulo de la nómina, el que más engordará, pese a la reiterada promesa de austeridad de los nuevos diputados.
En esos tres años, la ciudadanía podía conocer desde octubre cuánto y cómo pretendía gastar el Congreso sus recursos. Con detalles sobre la distribución de los recursos, el monto de las dietas, sueldos y prestaciones y, más importante, el tabulador de remuneraciones de cada cargo legislativo.
Quizá ese sea el punto de no revelar del todo el contenido del proyecto de presupuesto de los diputados. Después de todo, la nómina es el rubro que más crece, si se comparan el monto de este año y lo que buscan aprobarse. 16.7 millones de pesos más en 2019.
El incremento incluye los 10.2 millones de pesos de la partida de Gestoría Institucional y otros 6.5 millones de pesos que serían el aumento en si.
Ahora no existe modo de anticipar esas acciones, pues la publicación del presupuesto 2019 se redujo a dos páginas en las que el Congreso sólo indica cómo distribuirá su presupuesto en los cinco capítulos que lo integran y las firmas de los integrantes de la Junta de Coordinación Política, hasta ahora, los sospechosos del ocultamiento.
Resulta muy contradictorio que una Legislatura que se presume dispuesta a cambiar un legado de opacidad y corrupción actúe de esta forma. Al menos en el primer punto, ya fallaron.
También les fallaron sus números. Cuando se anunció el monto presupuestal, Edson Quintanar dijo que el incremento presupuestal ascendería a 5.1 millones de pesos. En el documento publicado ayer en la Gaceta Parlamentaria, el alza se reduce a 4.8 millones. ¿Por qué desaparecieron 338 mil pesos?
En contraste con el descuidado modo en que están manejando el presupuesto del Congreso, los diputados locales mostraron cuán estrictos y escrupulosos pueden ser al analizar un presupuesto…. siempre y cuando sea ajeno.
En este caso, es el de la Auditoría Superior del Estado que, presentado en todo detalle, fue rechazado por los diputados, que decidieron mantener el mismo presupuesto que tuvo el órgano fiscalizador este año.
Es muy fácil aplicar la austeridad en campo ajeno.
Todavía está en el aire el polvo de la trifulca entre la alcaldía navista y el gallardismo a causa de la toma de la oficina de Soledad de Graciano Sánchez por parte del primero, cuando ya se anticipa la nueva batalla.
Se trata de la posible reactivación de las indagatorias en el caso de los millonarios y controvertidos contratos a Sandra Sánchez Ruiz.
El caso, independientemente del trasfondo de enfrentamiento político, merece ser reabierto para aclarar las evidentes anomalías que presentaba la entrega de millones de pesos de la alcaldía gallardista a un minúsculo negocio.
Pero eso pasará a un segundo plano por el amargo encontronazo que se avecina.







