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Es momento de dar seguimiento muy específico a los niños que cada vez viven circunstancias violentas, a fin de focalizar la ayuda y averiguar qué consecuencias presentan, valoró Amado Nieto Caraveo, profesor-investigador y psiquiatra de la Facultad de Medicina de la UASLP.
La Comisión Estatal Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEEAV), reveló ayer que entre noviembre de 2016 y abril de 2018, se contabilizaron 17 feminicidios cuyas víctimas fueron madres, que tenían en promedio dos hijos, es decir, en la actualidad hay 34 hijos sin progenitora.
Explicó que de manera general cuando a un niño le fallece su progenitora se presentan traumas, sin embargo, se desconoce si hay una diferencia o consecuencia en los menores hijos cuando la madre muere, pero aunado a ello, sabe que es en una situación de violencia.
Planteó que a estos niños se les debe brindar protección, que no viven en un ambiente violento por siempre; en muchos casos de los niños verán la repetición de actos violentos, fomentar la resiliencia, fomentar resistencia ante ciertas circunstancias adversas que probablemente van a tener en la vida.
“Creo que: ¿Qué va a suceder con los niños de la era de la violencia? (…) Podría predecir qué cosas no muy buenas (…) Vamos a ver qué les pasa a estos niños (…) Entre que sabemos y no sabemos qué sucede”, advirtió.
El psiquiatra indicó que los niños entre más pequeños y dependientes de los cuidados maternales, se presentan diferentes problemas. Por ejemplo, en los bebés, es devastador y catastrófico a corto, mediano y largo plazo.
A su vez, el experto valoró que en los pequeños de mayor edad en donde ya no existe tanta dependencia de la madre y hay más personas involucradas en el cuidado y protección, quizá el daño traumático sea menor.
Adujo que además de que el tema de feminicidios está rezagado en cuanto a la implementación de los protocolos, también se ha invisibilizado a los hijos de las féminas asesinadas y “no sabemos qué pasa con ellos”.
“Sabemos que la pérdida de un ser paterno, en especial la mamá y dependiendo de la edad de los hijos puede representar algo traumático (…) Sabemos que quizás hasta los 10 años pudiéramos encontrar problemas serios en el desarrollo posterior ante la pérdida de una mamá”, declaró.
La Comisión Estatal Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEEAV), reveló ayer que entre noviembre de 2016 y abril de 2018, se contabilizaron 17 feminicidios cuyas víctimas fueron madres, que tenían en promedio dos hijos, es decir, en la actualidad hay 34 hijos sin progenitora.
Explicó que de manera general cuando a un niño le fallece su progenitora se presentan traumas, sin embargo, se desconoce si hay una diferencia o consecuencia en los menores hijos cuando la madre muere, pero aunado a ello, sabe que es en una situación de violencia.
Planteó que a estos niños se les debe brindar protección, que no viven en un ambiente violento por siempre; en muchos casos de los niños verán la repetición de actos violentos, fomentar la resiliencia, fomentar resistencia ante ciertas circunstancias adversas que probablemente van a tener en la vida.
“Creo que: ¿Qué va a suceder con los niños de la era de la violencia? (…) Podría predecir qué cosas no muy buenas (…) Vamos a ver qué les pasa a estos niños (…) Entre que sabemos y no sabemos qué sucede”, advirtió.
El psiquiatra indicó que los niños entre más pequeños y dependientes de los cuidados maternales, se presentan diferentes problemas. Por ejemplo, en los bebés, es devastador y catastrófico a corto, mediano y largo plazo.
A su vez, el experto valoró que en los pequeños de mayor edad en donde ya no existe tanta dependencia de la madre y hay más personas involucradas en el cuidado y protección, quizá el daño traumático sea menor.
Adujo que además de que el tema de feminicidios está rezagado en cuanto a la implementación de los protocolos, también se ha invisibilizado a los hijos de las féminas asesinadas y “no sabemos qué pasa con ellos”.
“Sabemos que la pérdida de un ser paterno, en especial la mamá y dependiendo de la edad de los hijos puede representar algo traumático (…) Sabemos que quizás hasta los 10 años pudiéramos encontrar problemas serios en el desarrollo posterior ante la pérdida de una mamá”, declaró.








