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Arropado por la influencia de su apellido paterno, José Antonio Meade Kuribreña se dejó querer por “Los Meade” potosinos.
“¡¡Pariente!!”, le gritaron algunos, mientras se acercaba a tomarse la selfi. Nada que ver con aquellos años en que los simpatizantes, debían aventarse al suelo en una carretera, para detener al candidato presidencial, como aquel 1976 de Luis Echeverría.
Es, éste, el primer evento como precandidato único a la Presidencia por el PRI, el Partido Verde y Nueva Alianza, apenas tres meses y once días después de su última visita, como funcionario público.
Ahora, vino con tres agendas distintas: la empresarial, la política y la de foros de consulta. En la primera, dijo ante industriales, “no vamos a dejar que la corrupción siga definiendo al servicio público”, durante una visita rápida a una planta de la Zona Industrial, en la capital potosina.
A la una de la tarde en punto arribó el aspirante a la candidatura presidencial por el Partido Tricolor a la empresa japonesa. Había un plan de recorrido, pero sólo dictó una conferencia de prensa.
“Corrupción es el que pide moche, es el que da una licencia de construcción que se traduce en una escuela que no tiene buenos cimientos y que se cae en un temblor; corrupción es el que engaña con su declaración patrimonial, es el que vive en efectivo para evitar el pago de impuestos y ocultar el valor de sus ingresos; a todas esas manifestaciones tenemos que sacarlas de la política”, dijo en el evento privado, con el diálogo de prensa.
Antes, un reportero le preguntaba si apoyaría a políticos que hayan estado inmiscuidos en temas de corrupción y ahora buscarán un cargo público, en referencia a la supuesta postulación del legislador local Óscar Bautista Villegas, señalado por un ex compañero diputado, como miembro de “la ecuación corrupta”, que no se ha aclarado.
Terminada la rueda de prensa, salió por su cuenta, cruzó la ciudad y llegó al edificio estatal del PRI, donde le aguardaba un evento partidista, de un formato muy conocido en el tricolor, con cenecistas, cenopistas y cetemistas, mujeres priistas y Red Jóvenes por México en primera fila, y las porras “Pepe presidente”.
Afuera del edificio del PRI, sobre la avenida Luis Donaldo Colosio, había una valla colocada y personal de seguridad que no dejaba entrar con facilidad a los asistentes a presenciar el discurso del precandidato. La prensa entró por la puerta de atrás.
La actividad congregó a personajes tales como el ex comisionado general de la Policía Federal Enrique Galindo Ceballos y el senador Teófilo Torres Corzo, y por razones obvias, el presidente estatal del PRI Martín Juárez Córdova, regidores capitalinos y diputados locales.
Se tomó un tiempo para saludar a los integrantes de Antorcha Campesina, de la CNC, CNOP, CTM OMPRI, la Red de Jóvenes y militantes y curiosos. Ahí, retomó la frase popular potosina “¿Qué dirán los Meade y el Padre Peñalosa?... ellos dirían que vamos a ganar”, seguido de un “¡Vamos a ganar!” entre el público.
Posteriormente a este discurso con la militancia, el ex secretario de Hacienda llevó a cabo un carrusel de entrevistas, donde se le notó con el cansancio de una precampaña, sin embargo a las 18:00 horas asistió a la inauguración del Foro Nacional “Diálogos con Meade”, en el Centro de las Artes de San Luis Potosí.
Ahí, aceptó tres preguntas planeadas con anticipación, una proveniente de una profesora, la segunda, de un científico y la tercera, de una recién egresada de carrera profesional. Les prometió retomar el modelo educativo, reforzarlo con educación universal de los 3 a los 15 años, y las bases para hacer universal la educación preparatoria. Los consejos, parecían venir de un visitante ya conocido: El ex titular de la Secretaría de Educación Pública en el sexenio de Ernesto Zedillo. Se trata de Miguel Limón Rojas.








