Se multiplican los minipiperos
No hay certeza sobre el origen y la calidad del agua que comercian

La crisis hídrica que padece la capital potosina ha provocado que el abasto de agua se convierta en un negocio atractivo para personas que, cada vez en mayor número, improvisan vehículos particulares como “mini pipas” y cobran el líquido con tarifas “al gusto” de cada uno.
Estas personas han adquirido tanques plásticos de cuatro mil litros de capacidad para subirlos a pequeñas camionetas que apenas y aguantan el peso.
Por falta de regulación o control, se ignora de qué fuentes están obteniendo el agua y si ésta cumple con los estándares sanitarios básicos.
Algunos “mini piperos” se anuncian por redes sociales e incluso tienen sus perfiles de WhatsApp a los que se accede mediante código QR para solicitar una entrega de agua.
Los pedidos, de acuerdo con lo que se pudo averiguar en las redes, varían entre 100 y 250 pesos, según la cantidad y la distancia al punto de entrega.
Estos particulares se anuncian como “más rápidos” que las pipas de Interapas o el Ayuntamiento de la capital, y por sus menores dimensiones, presumen de llegar hasta los rincones “más pequeños” de la ciudad, como edificios de departamentos o vecindades.
Al menos en lo que se refiere a tarifas, alguna autoridad debería fijar un esquema de cuotas a estos piperos en pequeño, para evitar abusos en contra de la población.
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