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Sin acceso a atención, 70% de los infartados

Precario presupuesto para salud no permite reducir ni resolver los casos de males cardiacos: Dr. Jorge Carrillo Calvillo

Por Martín Rodríguez

Octubre 15, 2023 03:00 a.m.

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Por falta de atención adecuada a los casos, las enfermedades cardiacas se encuentran en primer lugar nacional y ocupan un lugar destacado a nivel mundial, informó el médico cardiólogo Jorge Carrillo Calvillo.

Dijo que en las cifras actualizadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de enero a junio de 2022, murieron 105 mil 864 pacientes por enfermedades del corazón; en el mismo periodo fallecieron 59 mil 996 por diabetes mellitus; le siguen en orden 44 mil 533 fallecimientos por tumores malignos.

En cuarto lugar de muerte se encontró el deterioro de la salud por acciones del virus del SARS CoV-2, con 30 mil 680 casos que derivaron en el fallecimiento. En quinto lugar se encuentran las enfermedades del hígado con 20 mil 608 decesos. El sexto lugar se ubica en el caso de las enfermedades cerebrovasculares, con 18 mil 632 incidencias. Le siguen en séptimo lugar las muertes por accidente con 18 mil 258. En octavo lugar se ubican los casos de muerte violenta con 15 mil 581 fallecimientos, otras muertes por influenza y neumonía con 14 mil 805 incidencias y en décimo lugar las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas con 9 mil 433 casos.

Carrillo Calvillo explicó que la Organización Mundial de la Salud promovió este día para hacer conciencia sobre las enfermedades cardiovasculares. 

Precisó que cobra importancia cuando reconocemos que 20.5 millones de personas mueren cada año en el mundo por enfermedades del corazón, pero no vayamos tan lejos en México más de 200 mil personas fallecen cada año por estas enfermedades, el INEGI reconoció que en el año 2022, el 29.1 por ciento de las muertes fueron por enfermedades cardiovasculares, aún por arriba del COVID-19 en ese año.

Aclaró que si se analizan los años de vida perdidos por discapacidad y muerte prematura en la población mexicana por enfermedades cardiovasculares, que no debieron de haber ocurrido, estamos muy por arriba de muchos países de Latinoamérica y de Europa, lugares donde la incidencia y mortalidad de las enfermedades cardiovasculares va a la baja, cuándo en nuestro país va en aumento.

“Resaltan dos preguntas: ¿Podemos prevenirlas?, ¿Se puede disminuir la mortalidad?”.

Explicó que la respuesta a la primer pregunta se centra en el hecho de que debemos concientizar a la población, de la necesidad de conocer sus niveles de glucosa, colesterol, de presión arterial, de modificar sus hábitos de vida, mejorar su alimentación, realizar ejercicio, cuidar su peso, dormir lo suficiente, asesorarse con el médico de su confianza para que los oriente en los estudios necesarios para tratar de prevenir alguna de las enfermedades graves del corazón, como es el infarto agudo del miocardio.

Explicó que ellos como médicos, como sociedades médicas, como agrupaciones sociales debemos impulsar y presionar para que se realicen programas de prevención en salud cardiovascular bien organizados, que tengan continuidad, que lleguen hasta los lugares más apartados de nuestro Estado, que no sean solo anuncios de campañas políticas ni programas ficticios que solo llenen un requisito para decir que algo se está haciendo.

En el segundo caso y pregunta, explicó que la respuesta es que debemos afrontar de manera firme y decidida el reto que implica la atención del paciente que ya tiene o está sufriendo un padecimiento cardiovascular, con el objetivo de disminuir la discapacidad y la mortalidad que ocasionan estas enfermedades.

Advirtió que es cierto que habrá pacientes que sufren un infarto y desgraciadamente van a morir, pero en la gran mayoría se puede revertir esta situación. 

Comentó que es de llamar la atención la asignación tan pobre del presupuesto para la salud, siendo insuficiente ante la magnitud del problema, mal distribuido y con una mala organización, sin planteamientos ni objetivos claros. 

“En nuestro estado no existe la calidad, equidad y la accesibilidad para la atención de estas enfermedades, y basta decir que de cada 10 pacientes que sufren un infarto agudo del miocardio, solo tres tienen acceso a una atención de calidad, rápida y oportuna, que realmente modifique la historia natural de la enfermedad”.

Añadió que la gran mayoría acuden a intentar recibir atención en hospitales públicos, hospitales de la seguridad social, donde la posibilidad de salir adelante se ve deteriorada.

“Nos toca seguir insistiendo en modificar estos datos tan alarmantes, en cooperar para lograr realmente mejores resultados, aun cuando nuestras autoridades tengan otras prioridades”.