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“Suspender por un año la colocación del altar a la Virgen de Dolores, es para mí cortar la tradición, pues es una fecha que espero con ansias año con año”, expresó Joel Gómez Soto quien realiza desde hace 47 años el tradicional altar a la virgen de dolores, en un principio en el Barrio de San Miguelito y desde hace 31 años en la cabecera municipal de Soledad.
Derivado de la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus, este año el festejo fue diferente, pues se realizó a puerta cerrada, es decir no se tuvo acceso a la población, solo desde la entrada podían apreciar a la virgen.
En la puerta incluso se colocó un anuncio donde se agradecía a las personas su visita y al mismo tiempo su comprensión, con el mensaje “Unidos en la fe”
Al respecto Joel Gómez explicó que derivado a las recomendaciones del sector salud y por el bienestar de las personas en esta ocasión no se brindó fruta, agua ni alimentos de cuaresma.
Como todos los años se arregló el altar con la virgen al centro, vestida de negro, acompañada de semillas germinadas, veladoras, banderitas de papel en color morado y cristo bajo sus pies.








