Un ambicioso proyecto: historiar la literatura novohispana de México

Jessica Courtney Locke, investigadora de la UNAM, coordina junto con Ana Castaño y Jorge Gutiérrez Reyna, la edición de tres tomos sobre la historia de la literatura de México de la época virreinal, un proyecto que se espera esté terminado en tres años



En lo que se podría considerar como uno de los proyectos de investigación literaria más ambiciosos del momento, la doctora Jessica Courtney Locke, encabeza al equipo que elabora la “Historia de las literaturas en México, siglos XVI al XVIII” y cuyo primer tomo podría aparecer en 2019.
La doctora Locke es Investigadora Asociada C de Tiempo Completo en el Centro de Poética del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, institución que publicará la obra planeada en tres tomos.
Además se contará con un sitio web que ofrecerá un amplio corpus con documentos digitalizados, además de fotografías y videos referentes al tema.
Para conocer mayores detalles de la labor académica, Pulso tuvo oportunidad de charlar con la investigadora.

Un ambicioso proyecto

— ¿En qué etapa va la investigación?
— El proyecto tiene dos ejes principales que son los tres volúmenes impresos de la historia de la literatura mexicana de los siglos XVI, XVII y XVIII y por otro lado está el corpus multidisciplinario que es un acervo que vamos a ofrecer en un sitio web.
Lo de acervo va a ser mucho más tardado porque definitivamente es bastante ambicioso, necesitamos trabajar bien con un buen diseñador web, también con especialistas en historia del arte y hasta de arquitectura, o sea, hay todavía mucho por hacer ahí.
Afortunadamente ahorita estamos trabajando muy bien gracias a un apoyo del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación y de Tecnología (PAPIT) de la Universidad Nacional Autónoma de México. El corpus multidisciplinario lo tenemos prometido para estrenarlo para el último año del proyecto que es el 2020.
En ese aspecto estamos ahora en lo que es recopilar la información, los datos y este año adquirimos cámaras y un equipo de cómputo para que los becarios del proyecto puedan ir viajando. Han hecho algunos viajes muy interesantes para ellos y para nosotros, han grabado conciertos de música barroca, tomado fotos en diferentes museos y lo que estamos haciendo es ir preparando los materiales que vamos a ofrecer ahí en la página. Eso en cuanto a qué etapa de desarrollo estamos en cuanto al corpus.
En cuanto a los volúmenes impresos, agrega la investigadora, “estamos muy orgullosos de que el volumen del siglo XVI que es el que habíamos prometido que se iba a mandar a dictamen este año ya casi está listo. Faltan dos o tres colaboraciones esenciales, porque siempre hay un cierto atraso porque no todos envían sus colaboraciones a tiempo, entonces hay que ser pacientes porque estamos pidiendo un gran aportación”.

—¿De cuántos volúmenes constará la edición?
—Van a ser tres volúmenes. Uno del XVI, uno del XVII y uno del XVIII. Lo que sucede es que hubo muchas propuestas de periodización para la historia porque la típica es la de dividirla por siglos, de 1521 a 1621, de 1621 a 1721 y de 1721 a 1821, por ejemplo. Decidimos que se iba a complicar mucho buscar otro criterio que no fuera el citado aunque claro que hay colaboraciones como por ejemplo la que va a tratar sobre Bernardo de Balbuena, un escritor “puente”, que se va a incluir en el tomo del siglo XVI cuando en realidad todavía sus publicaciones pueden considerarse de principios del siglo XVII.
Hay autores así, que tienen que estar en un volumen o en otro o posiblemente en dos, que sí va a haber algún caso.

Explica la investigadora que las colaboraciones que se solicitaron tienen un enfoque completamente literario, aunque a diferencia de otras obras similares, “estamos incluyendo géneros nuevos no tan canónicos dentro de la historiografía literaria aquí en México. Hay también materiales sobre cómo y de dónde se hacían los textos, dónde se imprimían, porque justo eso se necesita para comprender la literatura del mundo novohispano hay que entender cómo y qué leía el público letrado y en qué soportes, cómo les llegaban los materiales”.
Agrega que además habrá géneros que definitivamente de manera histórica no estaban considerados como literarios, como el sermón. “Definitivamente se leían y se escuchaban con bastante gusto en su época, entonces sí es un tipo que tal vez en otro momento de la historia se pudo haber considerado como paraliterario, pero ahora ya le estamos dando un espacio amplio en los géneros literarios de la historia”.

— ¿Cuántas personas participan?
—Me parece que son entre 70 y 80 colaboradores, pero eso incluye también a todos los becarios y alumnos que prestan su servicio social y quienes obviamente se van rotando. Para los becarios tenemos fondos gracias al apoyo PAPIT de donde se les contrata. Se calcula que va a haber cerca de 20 colaboraciones por tomo, entonces entre los tres volúmenes puede haber entre 60 y 70 aportaciones.

Señala la investigadora que en el proyecto están involucradas al menos una docena de universidades públicas del país, incluida la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) a través de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades.

— ¿El acceso a las fuentes ha sido complicado?
—No necesariamente. Lo que hemos hecho este año es localizar dónde hay fondos ya digitalizados para crear un vínculo. Está el fondo del acervo bibliográfico de la UNAM donde ya tienen material digitalizado y con quien podemos establecer una especie de enlace.
También hemos empezado a pedir digitalizaciones de documentos que nos interesan, por ejemplo de la Biblioteca Nacional de España. Estamos en ese proceso porque no queremos duplicar el trabajo. Si algo ya está digitalizado y está accesible al público en general buscamos crear una especie de enlace para dirigirlos desde nuestro sitio.
Nosotros por nuestra parte estamos digitalizando unos microfilms que tenían muchos años de estar ahí en una caja en la Biblioteca Nacional de México.

— ¿Cuándo aparece la obra?
—El primer tomo podría aparecer el año que entra. Eso sería lo ideal aunque mucho depende del tiempo de dictamen. Para el dictamen ya tenemos algunas personas en mente, pero tienen que ser investigadores que no estén como colaboradores en el tomo del siglo XVI. Especialistas en literatura novohispana del siglo XVI sí hay, pero aún no se ha integrado el comité dictaminador.

Reconoce la investigadora que el proceso puede ser tardado, “aunque hemos cuidado mucho la edición y por ello esperamos mandar el material ya bastante limpio y que eso agilice el proceso”.
Locke señala que ya existe un proyecto sobre la historia de la literatura, pero éste comenzó con el siglo XIX y el siglo XX. “Ambos tomos ya están en proceso de dictamen. Se arrancó con esos siglos en el Instituto de Investigaciones Filológicas y la Coordinación de Humanidades retomó el proyecto que se había quedado en pláticas sobre el periodo novohispano. También colabora la Facultad de Filosofía y Letras junto con el Instituto de Investigaciones Bibliográficas”.

—Estamos en una época de transición política, ¿le preocupa la cuestión económica del proyecto?
—En teoría tenemos asegurado el apoyo hasta el año 2020 y ya para entonces el proyecto podría estar en su etapa final. Como es la UNAM la que apoya esperamos no tener problemas. La universidad es generosa para la investigación.