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Una familia completa prepara obleas orgánicas en el Estado de Morelos y busca ciudades para vender sus productos, elaborados en forma artesanal con técnicas heredadas por generaciones.
Las obleas cortadas por la mitad ofrecen colorido y distintos sabores en nueve combinaciones: nuez con avena molida, fresa con avena, chocolate, nuez, fresa, menta con chocolate y cajeta, pero en realidad trabajan con 9 sabores.
Los artesanos exponen que salen de su pueblo, Santa María Huazulco, situado a 90 minutos por carretera desde la capital del estado, Cuernavaca, y muy cerca de la ciudad de México. Buscan mercado para su producto, aún y cuando el resultado de la incursión a un nuevo mercado, como San Luis Potosí, sea incierto. “Aquí venimos con dos mil piezas que hoy empezamos a vender. Las cajas son ligeras pero hay que traerlas con cuidado porque el producto es frágil”, explica un animoso joven vendedor.
En la región cultivan en forma predominante el amaranto y además elaboran los productos artesanales de la misma semilla, entre los que se encuentran las obleas orgánicas que además de nutritivas representan una alternativa diferente de alimentación.
El producto no lleva harina de trigo, y por lo tanto, incorpora menos posibilidades de impurezas y además se encuentra libre de gluten.








