¿Cómo ayudar a tus hijos ante el confinamiento?

¿Cómo ayudar a tus hijos ante el confinamiento?

Los adolescentes han encontrado complicadas sus relaciones, en el confinamiento por la pandemia del Coronavirus.

Los papás, han desarrollado más habilidades, para comprender esta etapa de desarrollo y evolución.

INDEPENDENCIA

La adolescencia no es una etapa necesariamente problemática por sí misma, si bien es cierto que aparecen diferencias y discrepancias.

Hemos de tener en cuenta que en esta fase crece su autonomía e independencia, a medida que deben afrontar los nuevos retos que entraña su propio desarrollo y maduración, a nivel biológico y psicológico.

A esto hay que sumarle otros aspectos tan importantes como las relaciones afectivas y las exigencias de la vida escolar.

RIESGOS

Todo ello hace que sea un instante lleno de oportunidades, pero también de riesgos.

De ahí la importancia de que exista una convivencia confortable en casa, que servirá de protección y, además, puede contribuir a desarrollar todo el potencial que encierra esta etapa. 

De hecho, la pandemia ha evidenciado la relevancia de la convivencia, puesto que ha puesto a prueba dicha convivencia y la capacidad de las familias para afrontar y gestionar los cambios que el confinamiento ha producido.

NORMAS

Desde las normas de casa hasta la falta de implicación en las tareas: estos son los problemas más habituales

En general, vivir con un adolescente no significa que la vida diaria esté llena de viscitudes, pero sí puede acarrear ciertos problemas. 

IDENTIDAD

Al fin y al cabo, nuestros hijos adolescentes han ido creciendo, diferenciando más su identidad personal, sus intereses, necesidades y aspiraciones.

DIFERENTES

Y aunque todavía se compartan cosas con ellos, padres e hijos son distintos en varios aspectos. 

Estas diferencias se traducen en la contraposición, la discrepancia y la controversia, que desencadenan, a su vez, en los indeseados conflictos.

Sobre todo, si se enfrentan esos intereses opuestos de los progenitores y sus vástagos. Tal y como expone el especialista, para ser una familia competente, hay que afrontar los problemas y conflictos de esa manera constructiva.

Algo que, en muchas ocasiones, no es fácil porque los conflictos pueden distanciar y provocar malestar en padres e hijos.

SABER ESCUCHAR

Resolver los conflictos mediante el acuerdo, buscando beneficios mutuos, escuchando, y logrando soluciones aceptables para todos. Después de alcanzar una solución acordada, que es, pues, una solución nuestra, se fortalecen nuestros vínculos afectivos porque habrá sentimientos de reconocimiento mutuo.

DEBILIDAD

No tomarlo como una “rendición» o una muestra de debilidad. 

Al contrario, es un acto de valentía, una victoria compartida que nos fortalece como familia y como personas individuales.

Si actuamos de este modo, los adolescentes valorarán el hecho de que no hayamos recurrido al uso de la fuerza, y se sentirán bien porque es un indicador de la confianza que se les tiene.