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CON HUMILDAD, ES POSIBLE TENER ÉXITO

Por PULSO

Agosto 28, 2022 03:00 a.m.

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La base del éxito, está en ser humildes.

Porque no se puede llegar a ser alguien, si no partimos desde la verdad.

La humildad, es la verdad; y conociendo nuestra verdad, podremos saber, cuál es nuestro lado exitoso. 

Sin humildad, corremos el riesgo, de fincar los proyectos, sobre un cimiento falso. 

Y así, aunque el edificio esté muy alto, siempre estaremos en riesgo de derrumbarnos. 

Ser humilde, es tomar conciencia de las cualidades, sin negar nuestras limitaciones. 

Decía Santa Teresa: “La humildad, es reconocer lo que tenemos, pero conscientes de que todo es prestado”. 

No hay porqué presumir, de lo que somos o tenemos, porque en cualquier momento podríamos perderlo. 

Por algo decía San Pablo: “En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo para mí es un crucificado y yo un crucificado para el mundo!”.  (Gal. 6,14). 

Ya lo decía Kempis: “No eres más porque te alaben, ni menos porque te critiquen; lo que eres delante de Dios, eso eres y nada más”. (Imitación de Cristo). 

Humildad, es reconocer lo que somos ante Dios, y no depender de las alabanzas de los hombres. Porque éstos, pueden equivocarse, en la apreciación que tienen de nosotros. 

Hoy, el Evangelio nos habla de la actitud del humilde, y lo hace a través de una parábola, y dice: “Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invito, te diga: amigo, acércate a la cabecera. Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. 

Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”. (Lc.14). 

Con ésta parábola, Dios nos hace ver, qué importante es ocupar el sitio que la vida nos ha asignado; y esperar a que venga Dios, y nos ponga en un lugar elevado. 

Dios nos ha dado, lo que somos y tenemos; y Él es, quien nos hace grandes, al compartir sus dones. 

Si queremos paz, hay que vivir con humildad. Porque de lo contrario, nuestra vida estará alterada. Pidamos pues, la virtud de ser humildes; ya que solo así, tendremos una vida dichosa, y una existencia llena de paz. 

Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez.