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Tener piedras en la vesícula es uno de los trastornos más frecuentes en la población.
A pesar de no tratarse de un problema grave, en ocasiones sí puede dar molestias.
En determinados casos, una de estas piedras puede obstruir las vías biliares y producir dolor abdominal, fiebre, náuseas y vómitos, picazón e ictericia, color amarillento de la piel.
En estos casos, el especialista determinará si es necesario operar la vesícula.
Antes de explicarte en qué consiste este tipo de operación y si deberás llevar una dieta determinada tras ella, vamos a ver qué funciones tiene este órgano, esencial para la digestión y absorción de los nutrientes, y que suele pasarnos desapercibido hasta que sufrimos algún problema.
FUNCIONES
La vesícula biliar tiene forma de pera, se encuentra en contacto con la superficie inferior del hígado y actúa almacenando la bilis que es producida por las células hepáticas.
Esta función de almacenamiento permite que la bilis no se vierta directamente al intestino, haciéndose de una forma regulada.
BILIS
La llegada de alimento al intestino origina la liberación de una hormona llamada colecistoquinina, que actúa contrayendo la vesícula y expulsando contenido biliar al intestino. La bilis, una vez en el intestino, actúa sobre las grasas y vitaminas liposolubles emulsionándolas, lo que permite que se absorban y pasen al torrente sanguíneo.
CÁLCULOS
La enfermedad más frecuente de la vesícula biliar es la aparición de cálculos, lo que se conoce como colelitiasis.
Algunos pacientes también pueden desarrollar pólipos en la vesícula que, cuando exceden de un centímetro, se recomienda operar por el riesgo de que se puedan malignizar con el paso del tiempo. Sin embargo, la aparición de un cáncer de vesícula es algo poco frecuente.
SÍNTOMAS
Las piedras en la vesícula no siempre dan síntomas.
De hecho, una persona puede tenerlas, no ser consciente de ello, y descubrirlo en una exploración por otra causa.
También es posible que las señales sean muy inespecíficas, por ejemplo, digestiones pesadas o mala tolerancia a los alimentos grasos.
Pero cuando dan la cara, pueden hacerlo de forma repentina y abrupta.
Lo más frecuente es que aparezca un cólico hepático, que son dolores intensos en la parte alta y derecha del abdomen, por debajo de las costillas.
DOLOR
El dolor puede irradiarse a la espalda o la paletilla. Cuando la vesícula se inflama suele acompañarse de fiebre y alteraciones en los análisis.
MANIFESTACIÓN CLÍNICA
En algunas ocasiones, la primera manifestación clínica de un paciente con cálculos en la vesícula puede ser una pancreatitis.
Esto ocurre porque algunos de los cálculos salen de la vesícula y se alojan en el conducto biliar los pacientes, además del dolor, se ponen amarillos, ictericia.








