Diego Castillo Acebo recibió el primer sacramento de la Iglesia, en una ceremonia.
Con sus papás, Juan Carlos Castillo Silva y Alina Acebo Noval participaron felices en la celebración, que se efectuó en la parroquia de San Agustín del Pedregal.
Estuvieron, su hermano Juan Carlos Castillo Acebo, los abuelitos, Eduardo Acebo y Begoña Noval, seres queridos y amistades cercanas.
Invitaron de padrinos a sus tíos, Rubén y Enrique Castillo Silva.
El sacerdote Salvador González Vásquez les expresó un cálido mensaje a los papás y padrinos del niño.
Los invitó a ser un ejemplo para él y a inculcarle valores que lo formen como una persona de bien.
Enseguida, derramó sobre las sienes del niño, el agua bendita del Río Jordán, para, así, liberarlo del pecado original y convertirlo en cristiano.
Al final, recibió prolongados aplausos de la concurrencia.
Más tarde, en una recepción, los invitados les felicitaron.
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