EL SENTIR A DIOS, NOS HACE SALTAR DE GOZO

EL SENTIR A DIOS, NOS HACE SALTAR DE GOZO

El motivo más grande de nuestra alegría, es la certeza de saber, que Dios está con nosotros.

Porque el Señor, nunca abandona, a aquél, que en su bondad confía; el hombre podrá sentirse solo, pero nunca estará abandonado, porque Dios, siempre está con nosotros.

Pero, no hay que esperar a ver a Dios, para saber de su existencia; a Dios no se le ve, a Dios hay que vivirlo. 

Y cuando sentimos al Señor, el corazón salta de contento.

Hay que tener la sensibilidad de Juan el Bautista, que, desde el seno materno, sintió la presencia de Dios en su vida.

Y así lo dice el Evangelio: "Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno". (Lc.1).

Cuando atendemos a los avisos del corazón, es cuando empezamos a saltar de gozo; movidos por la alegría de saber, que Dios no deja de estar presente.

El Señor, nos ha dotado de una sensibilidad especial, para que podamos captar, lo que está más allá de lo natural, es decir, lo sobrenatural; pero nosotros, nos vamos volviendo insensibles a la voz del Espíritu.

Y es por eso, que no podemos vivir una alegría auténtica, mientras no nos dejemos llevar, por las mociones del corazón. 

Hay que buscar, aquello que nos haga saltar de alegría. 

Y la razón de nuestro gozo, solo puede encontrarse en Dios.

Volvamos a ser niños, para que, a ejemplo de Juan el Bautista, sintamos la presencia del ser Divino.

Y así, podamos recuperar la felicidad perdida.

 

Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez.