A-AA+
No fuimos hechos para vivir adentro. Dios nos dio la vida para existir. Y esto significa: salir, aparecer.
La palabra existir, se compone del prefijo: “ex”, que significa: “hacia afuera”. Y por eso, si alguien existe, es para que se vea; no para estar recluido, ni preso de si mismo.
Pero, cuando nos invade el miedo, entonces dejamos de existir, y nos cerramos en nosotros mismos ; y es entonces, que tomamos la decisión de cerrar nuestras puertas. Porque el miedo, hace que la vida se detenga. Y por eso, vivir hacia dentro no es vivir.
Hoy, hemos tenido que cerrar las puertas, por miedo al enemigo; también hemos cerrado nuestras palmas y ya no podemos dar la mano, y desearnos el saludo. Porque saludar, es preguntar por tu salud.
ACTUAR CON LIBERTAD
Pero es imposible existir, si estás viviendo con miedo. Porque éste, no te deja actuar con libertad; el temor, te impide realizar tu proyecto de vida. Y miedo, es sinónimo de parálisis.
Algo muy semejante, pasó con los discípulos de Jesús, a ellos también les invadió el temor; porque al morir Jesús, ya no sabían qué hacer con su vida, y prefirieron encerrarse por temor a los judíos, pero sobretodo, por el miedo a la vida. Ellos, se negaban a creer que Cristo estuviera vivo, y eso, es no creer en la vida.
MIEDO
Y hoy nos dice el Evangelio: “Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos…” (Jn.20). El miedo, es una condicionante humana; y, es un enemigo muy poderoso; porque es la negación de la existencia.
SER NOSOTROS MISMOS
Y cuando llegan los temores, se ausenta la paz. Y con esto, lo primero que hacemos es cerrar las puertas; cerramos el alma, y en ocasiones, también las puertas de nuestra casa.
Y así, es como dejamos de ser nosotros mismos, y nos volvemos un caparazón.
Pero Dios no nos quiere atrás de la pared; el nos dio la vida para que brillemos, y seamos la luz de los demás.
Y cada uno, es lámpara para alumbrar al mundo. Porque nacimos para brillar, no para estar ocultos.
Dios nos dio la vida, para vivirla en libertad; y estamos aquí, para vivir de corazón abierto. Dios nos hizo para estar con las manos extendidas para abrazar al prójimo.
“LA PAZ ESTÉ CON USTEDES”
Pero cuando somos presa del temor, sucede algo inesperado, Jesús se aparece, y dice el Evangelio: ”… se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: La paz esté con ustedes”.(Jn.20). Éste, es el saludo que nos devuelve la libertad; porque Dios nos está regalando la paz. Y con ésta, se ahuyentan los temores. Porque si Dios está contigo, ahora ya puedes respirar profundo.
El amor de Dios nos hace libres; porque confiando en su amor, podemos caminar seguros.
Por eso, no pongas en duda el amor divino; porque si no confías en el amor de Dios, nunca te
sentirás libre.
Si cuentas con Dios, podrás vivir en libertad; aunque por el momento, te encuentres recluido.







