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Hacer la carta de Papá Noel o de los Reyes Magos es un momento de gran emoción para ellos. Piensan cuántos regalos podrán este año en la misiva y cuentan con los dedos de las manos cuántos llegarán a casa.
¿Dos, cinco, nueve? Los niños siempre quieren recibir más y más juguetes.
Sin embargo, los padres tenemos un deber: Enseñarles a ser generosos y no ansiosos con los regalos de Navidad y que las navidades no son solo recibir, también son dar.
ANSIEDAD
Aquí te decimos algunas claves para ayudarte, como papá, a que tus hijos no sientan tanta ansiedad por los regalos y sean más generosos en las fiestas navideñas, porque la Navidad es un momento especial y único, y una época del año donde se producen muchas emociones que deberíamos mantener a lo largo de los doces meses o, al menos extenderlas un poquito más.
MALA EDUCACIÓN
Pero, ¿es posible que un niño tenga ansiedad por recibir regalos? ¿por qué se produce esta situación?.
No debería ser normal, aunque cada vez parecer ser más común y todo viene de una mala gestión educativa y de no haberles enseñado a nuestros hijos la pausa, la paciencia y que no todo es inmediato, algo que resulta a día a hoy complicado debido al whatsapp y a las redes sociales.
Como padres, tenemos que frenar esta tendencia en ir pensando en el sembrar y construir en familia algo fuerte, sólido y con valores de base.
CONSECUENTES
El niño tiene derecho a pedir lo que quiera, pero los padres tenemos que ser consecuentes y debemos ayudarles, a no tener ansiedad por los regalos, porque muchas veces somos nosotros, por ejemplo, en el momento de escribir a Papá Noel, los que no les ponemos límites y les animamos y preguntamos constantemente ¿Qué vas a escribir en tu carta? o ¡Vamos a hacer la lista de regalos! Con estas frases y esta conducta por nuestra parte, les damos rienda suelta a que pongan todo lo que quieran o, lo que es peor, les corregimos y les obligamos a que una vez redactado todo, vayan eliminado o seleccionando cosas.
DISFRUTAR
Claro que se acostarán nerviosos pensando qué les pondrá Santa Claus debajo del árbol de Navidad o los Reyes Magos cerca del Belén, se levantarán antes de tiempo para ver si el paquete o los paquetes allí depositados son grandes o pequeños y, seguramente, les costará romper el papel de regalo por las prisas de averiguar que hay debajo, pero solo educándoles en la sostenibilidad y en la proporcionalidad conseguiremos que disfruten más de este momento.








