Mensaje del Papa Francisco por la Cuaresma

Esperanza de Cristo a la creación

Mensaje del Papa Francisco por la Cuaresma

La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios", en el que hace un llamado a la conversión mediante el ayuno, la oración y la limosna.

ESPERANZA DE CRISTO

Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable.

Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión.

EGOÍSMO

Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales.

SOLEMNIDAD DE LA PASCUA

Cada año, a través de la Madre Iglesia, Dios concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.

SALVACIÓN

De este modo podemos caminar, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo: Pues hemos sido salvados en esperanza.

MISTERIO 

Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena, es un proceso dinámico que incluye también a la historia y a toda la creación.

San Pablo llega a decir: "La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios".

Desde esta perspectiva querría sugerir algunos puntos de reflexión, que acompañen nuestro camino de conversión en la próxima Cuaresma.

REDENCIÓN DE LA CREACIÓN

La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios.

Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención.

GRACIA DEL MISTERIO

 PASCUAL

Por esto, la creación, dice San Pablo, desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, es decir, que cuantos gozan de la gracia del misterio pascual de Jesús disfruten plenamente de sus frutos, destinados a alcanzar su maduración completa en la redención del mismo cuerpo humano.

CARIDAD DE CRISTO

Cuando la caridad de Cristo transfigura la vida de los santos, espíritu, alma y cuerpo, estos alaban a Dios y, con la oración, la contemplación y el arte hacen partícipes de ello también a las criaturas, como demuestra de forma admirable el "Cántico del hermano sol" de san Francisco de Asís.

Sin embargo, en este mundo la armonía generada por la redención está amenazada, hoy y siempre, por la fuerza negativa del pecado y de la muerte.