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Podemos tener muchas cosas; y saber con qué contamos; pero ignoramos el tiempo que tenemos.
Porque nadie sabe el tiempo que le queda por vivir. Por esa razón, no hay que desperdiciar el tiempo. Porque éste, es un producto no renovable.
El tiempo es oro líquido que se escurre entre las manos; imposible detenerlo.
Mientras vivimos hay tiempo. Pero éste, al final se acaba; y entonces entraremos a vivir
la eternidad.
Cuando se nos acabe el tiempo, empezaremos a vivir una felicidad sin límite de tiempo. Y a eso, yo le llamo eternidad.
PASAJERO
Dice Pablo a los corintios: que “el tiempo apremia”. Y, aconseja no acostumbrarse a nada; ya que todo es pasajero. Por eso, cualquier tiempo es nada, comparado con la eternidad. Precisamente, porque todo tiempo es pasajero.
Pablo, aconseja que “los casados vivan como si no lo estuvieran; los que sufren, como si no sufrieran…”. Diríamos, que es recomendable no dar el corazón a lo que no es permanente. El mismo San Pablo dice: “este mundo que vemos es pasajero”.
Y por esa razón, no hay tiempo para gastarse en lo que no permanece.
ADVERSIDAD
Y ya que todo es pasajero, entonces, ¿Para qué sufrir tanto por los problemas que pasan? No hay que desesperar ante lo adverso. La adversidad, también ha de pasar.
Si alguien lamenta estar pasando por una mala situación, en su lamento está la solución: si estás pasando, entonces pasará; para qué angustiarse de más, por lo que va de pasada.
REINO DE DIOS
Hay que alegrarse con las palabras de Jesús: “ … y el Reino de Dios ya está cerca”.
Lo mejor se aproxima; lo bueno, no se aparta de nosotros. Pero es necesaria la conversión, es decir, hay que voltear a ver lo mejor de nuestra vida.
Y reconocer, que al cambiar de actitud, comenzaremos a ver la luz que viene del Reino. Cuando empecemos a vivir con gozo y en paz, ya podemos afirmar: que el tiempo se
ha cumplido.
Porque nadie sabe el tiempo que le queda por vivir. Por esa razón, no hay que desperdiciar el tiempo. Porque éste, es un producto no renovable.
El tiempo es oro líquido que se escurre entre las manos; imposible detenerlo.
Mientras vivimos hay tiempo. Pero éste, al final se acaba; y entonces entraremos a vivir
la eternidad.
Cuando se nos acabe el tiempo, empezaremos a vivir una felicidad sin límite de tiempo. Y a eso, yo le llamo eternidad.
PASAJERO
Dice Pablo a los corintios: que “el tiempo apremia”. Y, aconseja no acostumbrarse a nada; ya que todo es pasajero. Por eso, cualquier tiempo es nada, comparado con la eternidad. Precisamente, porque todo tiempo es pasajero.
Pablo, aconseja que “los casados vivan como si no lo estuvieran; los que sufren, como si no sufrieran…”. Diríamos, que es recomendable no dar el corazón a lo que no es permanente. El mismo San Pablo dice: “este mundo que vemos es pasajero”.
Y por esa razón, no hay tiempo para gastarse en lo que no permanece.
ADVERSIDAD
Y ya que todo es pasajero, entonces, ¿Para qué sufrir tanto por los problemas que pasan? No hay que desesperar ante lo adverso. La adversidad, también ha de pasar.
Si alguien lamenta estar pasando por una mala situación, en su lamento está la solución: si estás pasando, entonces pasará; para qué angustiarse de más, por lo que va de pasada.
REINO DE DIOS
Hay que alegrarse con las palabras de Jesús: “ … y el Reino de Dios ya está cerca”.
Lo mejor se aproxima; lo bueno, no se aparta de nosotros. Pero es necesaria la conversión, es decir, hay que voltear a ver lo mejor de nuestra vida.
Y reconocer, que al cambiar de actitud, comenzaremos a ver la luz que viene del Reino. Cuando empecemos a vivir con gozo y en paz, ya podemos afirmar: que el tiempo se
ha cumplido.








