"Polifonía" - Vanessa Cortés

El gran José Saramago! En este año 2022 de los grandes centenarios no se puede dejar de mencionarlo. ¿Por qué se quiere tanto al portugués? Quizá, entre tantas cosas, porque sigue siendo nuestro contemporáneo, ya que en cada una de sus historias está presente un momento o situación actual.
José Saramago entra en las hendiduras del dilema humano, desde su amor por el campo y la vida sencilla y en familia, reclama la injusticia social, las desigualdades y falta de equidad; lo que hace con nuestro cerebro es desquebrajarlo, ponernos a reflexionar.
Con su estilo irónico pone en crisis el discurso de la razón o la lógica, desmitifica, deshebra y vuelve a hilvanar, con este estilo tan característico de una sintaxis perfecta, en extensos párrafos, sin ningún signo de puntuación.
Su irreverencia lo manifiesta al saltarse por las trancas la sintaxis tradicional.
La perfección de su gramática resalta en la oralidad.
Parece denso, pero atrae. Nos gusta sentirnos guiados por senderos que difícilmente podemos cuestionar.
Hace de la ficción y su estilo desmitificador del discurso tradicional, una filosofía de vida.
Si no nos da las respuestas en forma de receta, lo que hace Saramago es deshabilitarnos de la zona de confort, extraer aquello que llevamos dentro y que como a él, también nos inquieta.
Dicen que, si se tomara una foto a diez lectores de Saramago, en el momento de su lectura, todos estarían riendo, pero sería una risa nerviosa, aquella que te protege del nerviosismo y cubre tus culpas.
Saramago es el rey de la ironía, del lenguaje de la angustia, escribe las cosas con la intención de decir otras y solo las mentes ávidas de conocimiento y reflexión pueden engancharse en su lectura.
Habla de la muerte, de la vida, de dios o dioses, de la historia, del lenguaje, del pensamiento, de las relaciones amorosas y humanas, es decir, habla del todo, lo que nos preocupa y lo que no podemos responder.
Leer a Saramago es ponernos frente a un espejo donde quizá no nos guste la imagen que podamos ver, pero que sembrará en nosotros un nivel de crítica que pocas veces podamos experimentar.
Si me preguntan mis libros favoritos sobre él, aquí les tengo tres: “Caín” (con mente abierta y sin espantos, por favor). “Ensayo sobre la ceguera”, volviendo al mito de la caverna de Platón y muy pertinente en época de pandemia y de política bizarra.
Y el tercero, con mucha dificultad, elijo “Intermitencias de la muerte”, este sí para tener la sonrisa congelada entre el miedo, la angustia y la imposibilidad.
Sin miedo al portugués, porque recuerden que no hay mejor manera de celebrarlo que yendo a sus escritos insertados en el espiral universal.
¡Feliz cumpleaños José Saramago!
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