SE FUE, PERO VIVE ENTRE NOSOTROS

SE FUE, PERO VIVE ENTRE NOSOTROS

Pbro. Lic. Salvador González Vásquez.

Cuando alguien se va, deja un vacío difícil de llenar; sobretodo, si a ese ser los hemos amado. Y como la persona es única, no vamos a encontrar a nadie que la sustituya.

Podemos estar rodeados de gente, pero ninguna persona, llenará  el vacío, que deja el ausente.

Hoy celebramos la Ascensión del Señor, es decir, Jesús que parte a los cielos.  Y sus discípulos que lo ven desaparecer, no están tristes, sino que vuelven a sus labores, colmados de alegría.

Ellos, viven la ausencia del Señor, de  manera distinta, a como cualquier otro pudiera vivirla.

 Y como dice el Papa Benedicto: "La ascensión no es un marcharse a una zona lejana del cosmos, sino la permanente cercanía que los discípulos experimentan con tal fuerza que les produce una alegría duradera". (Jesús de Nazaret).

Los discípulos, no están tristes, porque el Señor ahora está más cerca que nunca; ellos no ven a Jesús,  pero lo sienten  adentro, y eso, es lo que  los hace sentirse plenos.

Por esa razón, los discípulos están llenos de gozo. Porque si 

el Señor ha partido, su ausencia no ha dejado un vacío; porque Jesús habita en ellos, y eso es la causa de su alegría.

Lo mismo sucede con los seres queridos que han muerto; ellos no se han ido a ningún lugar lejano de este mundo; ellos viven entre nosotros, aunque de manera distinta. 

Y como lo dice San Pablo"...por más que no se encuentra 

lejos de cada uno de nosotros; pues  en él vivimos, nos movemos y existimos.(Hch.17,27-28).

No busquemos afuera, al que llevamos dentro. Si el Señor asciende, es porque hoy desciende a lo profundo de nuestra vida.

Ahora, será fácil vencer la tristeza, porque apoyados en la fe, entendemos que no estamos solos; porque Cristo camina en medio de nosotros.