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París, Fra.- El Tribunal de Gran Instancia de París juzga al banco suizo UBS, sospechoso de haber organizado un vasto sistema de evasión fiscal con clientela francesa.
La requisitoria de la Fiscalía Nacional Financiera para llevar a juicio a la entidad consideró que “el principal servicio” que esta ofrecía a los clientes era la posibilidad de beneficiarse del secreto fiscal que había en Suiza.
En el banquillo parisino se sentarán seis hombres que ocuparon puestos clave en el seno del banco helvético en el momento de los delitos contemplados, entre 2004 y 2012, acusados de procedimiento bancario ilegal, blanqueo agravado de fraude fiscal o complicidad en esos hechos.
La Justicia francesa ha puesto igualmente contra las cuerdas a UBS AG, la matriz, por procedimiento bancario ilegal y blanqueo agravado de fraude fiscal, y a su filial francesa, UBS Francia, por complicidad.
Los comerciales del banco invitaban a los potenciales clientes a eventos exclusivos, como cacerías, torneos de golf, conciertos de ópera o competiciones deportivas, para intentar convencerles de cruzar la frontera.
En su defensa, la entidad alega que actuó en conformidad con el derecho suizo y asegura que no podía saber si sus clientes estaban al día con sus obligaciones fiscales en Francia.
Según los medios franceses, UBS registraba en una contabilidad paralela los flujos recaudados por comerciales franceses y suizos.
En total, los jueces creen que quedaron exentos del pago al fisco francés más de 10.000 millones de euros.
La requisitoria de la Fiscalía Nacional Financiera para llevar a juicio a la entidad consideró que “el principal servicio” que esta ofrecía a los clientes era la posibilidad de beneficiarse del secreto fiscal que había en Suiza.
En el banquillo parisino se sentarán seis hombres que ocuparon puestos clave en el seno del banco helvético en el momento de los delitos contemplados, entre 2004 y 2012, acusados de procedimiento bancario ilegal, blanqueo agravado de fraude fiscal o complicidad en esos hechos.
La Justicia francesa ha puesto igualmente contra las cuerdas a UBS AG, la matriz, por procedimiento bancario ilegal y blanqueo agravado de fraude fiscal, y a su filial francesa, UBS Francia, por complicidad.
Los comerciales del banco invitaban a los potenciales clientes a eventos exclusivos, como cacerías, torneos de golf, conciertos de ópera o competiciones deportivas, para intentar convencerles de cruzar la frontera.
En su defensa, la entidad alega que actuó en conformidad con el derecho suizo y asegura que no podía saber si sus clientes estaban al día con sus obligaciones fiscales en Francia.
Según los medios franceses, UBS registraba en una contabilidad paralela los flujos recaudados por comerciales franceses y suizos.
En total, los jueces creen que quedaron exentos del pago al fisco francés más de 10.000 millones de euros.








