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Concha Buika regresa a México con toda la fuerza de su voz multicultural para presentarse en el Teatro de la Ciudad "Esperanza Iris", el 3 de noviembre próximo, con la producción Vete que te quiero, un material con el que cierra un ciclo musical en su carrera.
Con la pasión y alegría que la caracterizan, la cantante española, hija de madre y padre ecuatoguineanos de la tribu de los Bubis, habla con Notimex de su próximo concierto, pero también de la decisión que ha tomado de cerrar, con esta gira, una etapa en su producción musical, en la que tiene siete discos grabados.
Buika dice que trabaja en un sonido muy diferente, que se verá reflejado en el nuevo disco que prepara. “Entonces lo que hago ahora es una despedida y cierre de un ciclo en mi carrera, lo que me emociona mucho.
“Por eso me encanta el repertorio que llevo ahora a México; he escogido un par de temas de cada disco, a manera de despedida. Han sido muchos años con un estilo bastante variado, muy bonito. Ahora me estoy sumergiendo en un nuevo sonido, que me inspira mucho”.
Con risa franca y voz poderosa, la ganadora del Grammy Latino en 2010 por el álbum El último trago comenta que prácticamente se está despidiendo de la juventud, “de la etapa más joven e inocente”.
“Siempre he dicho que después de los 40 rocanrol; es decir, a esta edad nos volvemos más transgresores, dejamos atrás los miedos a no triunfar, a no tener éxito; viene una temporada de relajo muy grande. Es más, a partir de la cuarta década, sobre todo las mujeres, gamberrismo puro. Ya cumplimos con los compromisos, la responsabilidad, la seriedad… se puede uno volver más rebelde, no pasa nada”.
Dos veces nominada al Grammy internacional, el más reciente en la categoría de Mejor Álbum World Music del Año, la intérprete nacida en Palma de Mallorca se dice encaminada a un nuevo sonido, un proyecto que le parece más valiente.
“He sido bastante valiente en la música, pero ahora soy más. Como estoy entrando a una etapa bastante rebelde, musicalmente hablando, estoy integrando en un disco las cosas que antes no me atrevía. Todo aquello que pensé que el público podría rechazar, por lo que se esperaba de mí. Pequeños secretos musicales serán parte del próximo disco que espero tener listo a fines de este año”.
Al preguntarle acerca de ese nuevo sonido, explica que tiene que ver con programación de música. “Desde siempre he tenido debilidad por el sonido electrónico; sin embargo, había voces en mi entorno que me decían que no estaba bien arriesgar con eso, en ese momento.
“No es que me diera miedo, sino que hacía más caso a lo que venía de afuera. No digo que sea un error, pero a veces hay que hacer más caso a lo que uno siente. En esta ocasión decidí que quería escucharme, retarme a mí misma. Por eso emprendo esta nueva etapa”.
En su desarrollo como creativa –es productora de sus propios álbumes, poeta, fotógrafa— dice que desde niña le atraía todo lo que tuviera que ver con la creación. “Siempre he tenido la creencia de que ser artista y creador es una cuestión de acostumbrarse a la incomodidad”.
Y mucho de su estilo ecléctico viene de su educación musical: “Mi madre venía de África y cuando llegó a España no hacía distinción entre las diversas expresiones musicales. No sabía que el rock era para la juventud, que la música clásica era para cultos, y todo lo escuchaba con la misma pasión. Mi madre se ponía a bailar africanamente, igual la música clásica que el rock.
“Cuando voy a su casa y veo la colección de discos antiguos que tiene, alucino, porque veo a Mozart, Mahler, etcétera. Ella lo escuchaba todo desde una inocencia admirable. No hacía distinción entre músicas y así nos crió a nosotros”.
Al preguntarle acerca de su colaboración reciente con el mexicano Carlos Santana, para la grabación del disco África speak, refiere que el encuentro fue maravilloso.
“Que una persona tan grandiosa me buscara para colaborar con él, me sorprendió muchísimo. Reconozco que soy muy temerosa de los famosos, me dan pánico. Entonces cuando me llamó me sentí muy agobiada. Después me di cuenta de que es un ser humano excepcional. Me gustó mucho colaborar con él. Es uno los momentos mágicos de mi vida”.
En la gira mundial de este 2019 se acompaña de un grupo integrado por mujeres. Sin embargo, niega que sea por asunto de género, sino que tiene que ver más con que son magníficas profesionales.
“Son tremendas músicos, a las que hay que dar visibilidad y espacio para demostrarlo. Ha sido un poco también para reivindicar nuestro sonido. Me está gustando mucho esta experiencia”.
Pero no rehúye a hablar de equidad de género. Considera que la industria de la música ha sido injusta con las mujeres, pero no sólo ésta. “Muchas industrias han sido injustas con las mujeres. Pero a mí me gusta más hablar de la solución que del problema. Lo que toca es accionar. Evidentemente hay una diferencia muy grande entre la carrera de los hombres y las mujeres. Pero existe la manera de revertir eso, de conseguir más igualdad”.
Hay pocas mujeres en los parlamentos, en los negocios, en la música, etcétera. Es cierto que varias han llegado muy alto; lo que tenemos que buscar es que todas las personas tengan la oportunidad de llegar lejos, no por su género sino por su capacidad.
Buika recuerda con alegría su amistad con Chavela Vargas, que en algún momento la consideró: “Tú eres mi hija la negra”. De esa relación fraterna nació El último trago, con canciones que la mexicana-costarricense hizo suyas. Con Chavela, dice Concha, conocí la sabiduría y la pasión por la música.








