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Los Ángeles. -Demi Lovato renace entre las cenizas. La popular cantante y actriz dejó atrás los oscuros episodios de su vida para abrirle paso al bienestar. Luego de ponerle fin a su efímera relación con el modelo Austin Wilson y de sorprender a sus seguidores con su último tatuaje (con la palabra “sobreviviente”), la exchica Disney parece haber retomado la confianza en sí misma y abrirse paso en el camino hacia el éxito nuevamente
Tal y como indica su reciente tatoo, Demi es una sobreviviente. Al alcohol, a las drogas y a trastornos alimenticios. Su precoz inicio en la televisión no solo le dio notoriedad y una carrera auspiciosa, sino la hizo responsable de popularidad que terminó por derrumbarla.
A los 15 años y luego de pasar por programas infantiles desde los 8, protagonizó “Camp rock” (2008); comedia musical que la acercó a Jonas Brothers y al reconocimiento público.
La presión mediática que inició a sentir se transformó en adicción que la tentaba desde pequeña: el alcoholismo. Hija de un adicto a la bebida, decidió refugiarse a los 17 años en la que sería su primera adicción. “Mi padre fue un adicto y un alcohólico y supongo que quise saber lo que encontró en las drogas y en el alcohol”, aseguró tiempo después.
Fue consciente que aquel no era su destino. Comenzó su lucha apenas identificó el problema, pero no fue fácil. Recayó en el alcohol en el 2018, tras seis años de abstinencia. La cantante sucumbió a las drogas casi a la par. Sin que nadie lo notase, escondía cocaína en los aviones que viajaba y en baños de hoteles donde se hospedaba. Su relación dependiente con la droga era ignorada por su entorno hasta que la bomba estalló. En el documental “Simply complicated”, confiesa sobre sus adicciones, admitiendo que ingresó a rehabilitación varias veces, pues “llegué a un punto en que o estaba drogada o estaba pensando en drogarme”.
Sumó una adicción más a su ya complicada vida: trastornos alimenticios. Con la autoestima herida, tuvo dificultades para considerarse ‘bella’ para la industria en la que trabajaba. Contar calorías que consumía era su mayor obsesión; y lucir figura esbelta, su objetivo. Al hacerlo sin asesoría, se enfermó de bulimia.
Las adicciones no vienen solas. Padeció, entonces, de depresión; lo que se convirtió en su círculo vicioso.
Durante el 2015, confirmó ser bipolar. Según sus palabras, “trato con cambios de humor, episodios de manía y fases de depresión bipolar también”. No obstante, confesó dos años después que está orgullosa que, tras su diagnóstico, pueda apoyar a otras personas. “He usado mi voz para ayudar a otros y estoy encantada de haber podido hacerlo”, afirmó.
Los proyectos en la televisión tampoco le son ajenos. Actualmente, se luce con participaciones cortas en proyectos como “Will & Grace”, donde fue una de las estrellas invitadas en la temporada final de la serie. En lo musical, su regreso parece inminente, pues dejó entrever su esperado regreso en su última publicación de Instagram, en la que asegura que “la próxima vez que escuches de mí, estaré cantando”.








