¿Dónde vive realmente el "pez del fin del mundo"?
El pez remo habita entre 15 y 1000 metros de profundidad, lo que dificulta su estudio y conservación.

CIUDAD DE MÉXICO, marzo 24 (EL UNIVERSAL).- La aparición de dos ejemplares de pez remo en las costas de Cabo San Lucas (México) el pasado 10 de marzo genera una ola de curiosidad y mitos en la comunidad digital.
Pez remo: distribución y hábitat natural
Este animal, que posee un cuerpo plateado en forma de cinta y puede alcanzar hasta los 11 metros de longitud, suele habitar en entornos oceánicos remotos, lejos del contacto humano. De acuerdo con los registros del Florida Museum of Natural History, el pez remo es una especie cosmopolita, lo que significa que tiene una distribución geográfica mundial, con excepción de los mares polares.
Su presencia es recurrente en el océano Atlántico, el Mediterráneo y a lo largo de la costa del Pacífico, desde California hasta Chile. Sin embargo, su anatomía y comportamiento lo mantienen como uno de los habitantes más enigmáticos del ecosistema marino, alimentando históricamente leyendas sobre serpientes marinas gigantes.
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La ubicación exacta de este espécimen no es la superficie, sino las capas intermedias y profundas del océano. Según los datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el Regalecus glesne se distribuye principalmente entre los 15 y los mil metros de profundidad.
Su hábitat abarca tanto la zona epipelágica (la capa superficial que llega hasta los 200 metros) como la zona mesopelágica (que se extiende desde los 200 hasta los mil metros). El Florida Museum aclara que, aunque el animal posee la capacidad de descender a grandes profundidades, se le encuentra más típicamente en el umbral de los 200 metros.
Factores que explican la aparición del pez remo en superficie
El hecho de que estos animales residan en una de las regiones más inexploradas del planeta explica la escasez de datos sobre su estado de conservación. Las investigaciones sugieren que su dieta se basa principalmente en krill y pequeños crustáceos, utilizando sus largas aletas pélvicas para orientarse en la columna de agua de manera vertical, una posición característica que pocos investigadores logran documentar en estado silvestre.
A pesar de su apodo como el "pez del fin del mundo" (vinculado a la creencia popular de que su aparición precede a catástrofes naturales como terremotos), la ciencia ofrece explicaciones biológicas y oceanográficas más precisas.
De acuerdo con la organización internacional Ocean Conservancy, el avistamiento de un pez remo cerca de la superficie suele ser un indicador negativo para el espécimen. "Ver un pez remo cerca de la superficie suele indicar que la criatura está enferma, moribunda o, al menos, desorientada", afirma la institución.
El proceso de llegada a las costas se sintetiza en los siguientes puntos clave:
Eventos meteorológicos: Las fuentes coinciden en que los ejemplares pueden ser arrastrados por corrientes fuertes o tras episodios de tormentas intensas que alteran las capas de agua donde residen.
Estado de salud: La mayoría de los individuos encontrados varados presentan signos de debilidad o vejez, lo que les impide luchar contra las corrientes superficiales.
Desorientación térmica: Cambios bruscos en la temperatura del agua pueden afectar su sistema de navegación, llevándolos fuera de su rango de profundidad habitual.
Conexión sísmica (En estudio): Aunque el mito se fortaleció tras el tsunami de Japón en 2011, la comunidad científica aún no establece una correlación estadística directa entre estos avistamientos y los movimientos telúricos, atribuyendo los encuentros más a factores biológicos y de corrientes marinas.
Como señala el Florida Museum of Natural History, los encuentros con peces remo vivos son "muy raros", y cada aparición representa una oportunidad única para que los biólogos marinos estudien a una de las cuatro especies de la familia Regalecidae.
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