Berlín dedica una exposición al descubridor de Troya, Heinrich Schliemann

Berlín dedica una exposición al descubridor de Troya, Heinrich Schliemann

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BERLÍN (EFE).- El Museo de Prehistoria y Protohistoria de Berlín presentó este jueves una exposición sobre el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann (1822-1890), mundialmente conocido por el descubrimiento de Troya, en la que aborda su controvertida personalidad y métodos de trabajo, cuando se cumplen 200 años de su nacimiento.

"Los mundos de Schliemann", que podrá visitarse desde mayo hasta noviembre en la James Simon Galerie y el Neues Museum, en la isla de los museos de Berlín, repasa la vida de un hombre apasionado por la antigüedad clásica, que dedicó 20 años de su vida a excavar una Troya legendaria que logró encontrar contra todo pronóstico.

La muestra pretende poner en valor los hallazgos de un arqueólogo al que muchas veces se ha desdeñado por su falta de formación, aunque planteando una revisión crítica de sus métodos cuestionables que produjeron pérdidas irreparables.

Convencido de que los lugares descritos en la obra de Homero eran reales, Schliemann emprendió múltiples campañas de excavación por Grecia y Asia Menor hasta que dio con el emplazamiento de la ciudad de Troya gracias al descubrimiento en 1873 del famoso "tesoro de Príamo".

Los expertos coinciden en que la Troya que Schliemann descubrió en la colina de Hissarlik (Turquía) se corresponden con la ciudad de las fuentes históricas, aunque no hay pruebas que relacionen el “tesoro de Príamo” con los hechos narrados en la epopeya de Homero.

Sus hallazgos en Troya, y después en otros lugares de Grecia como Micenas, donde descubrió unas tumbas con un rico ajuar que incluía conocidas piezas como la llamada máscara de Agamenón, le trajeron fama y reconocimiento mundiales, especialmente en Alemania.

Pero su ansia por encontrar los lugares con los que afirmaba haber soñado toda la vida le empujó a excavar una enorme zanja de 17 metros de profundidad en Hissarlik hasta llegar a la roca base, arrasando con estratos de incalculable valor arqueológico.

"Hay discusión sobre Schliemann entre los científicos y los arqueólogos", reconoció en la rueda de prensa de presentación de la exposición Anna-Vassiliki Karapanagiotou, directora del Museo Nacional de Atenas.

"Fue un pionero, de eso no hay duda. Cometió errores científicos, pero no era un académico. Aún así, tuvo un sueño, y su contribución más importante fue que demostró que Troya no fue un mito, sino una realidad", añade.

La muestra que acoge ahora Berlín se divide en dos capítulos, uno dedicado a su personalidad aventurera y a su vida antes de dedicarse a la arqueología, y otra centrada en sus hallazgos en las tumbas reales de Micenas y en la colección troyana.

La primera sección repasa la trayectoria de Schliemann, que nació en una familia humilde del norte de Alemania y se terminó convirtiendo en un millonario comerciante en la Rusia zarista que un día lo dejó todo y emprendió un viaje por todo el mundo hasta que optó por dedicarse a su verdadera pasión.

La segunda parte presenta un recorrido por sus excavaciones en Troya y en las tumbas micénicas, así como por el final de su vida en el palacio que se ordenó construir en Atenas para mostrar sus hallazgos.

Aunque el grueso del "tesoro de Príamo", disputado entre Alemania, Turquía y Rusia, a donde llegó expoliado después de la Segunda Guerra Mundial, no se mostrará en la exposición, sí que se incluyen piezas procedentes del Museo Nacional de Atenas, así como de las colecciones estatales de Berlín.