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Álamos. - Huele a naftalina, a los viejos libros, a humedad en las paredes, huele a pasado. Huele a los carruajes en las calles empedradas iluminadas por linternas de gas, huele a sombreros de copa, a muebles antiguos y a los frijoles que se cuecen en una olla de barro al interior de una cocina del siglo XIX.
Son olores históricos y culturalmente significativos. Se viven en el Museo Costumbrista de Sonora, cuyo edificio data de fines del siglo XVIII. Fue adquirido y restaurado por el gobierno de Sonora en 1984 y en él se albergan dioramas, exhibiciones de modas de épocas anteriores, maquinaria, utensilios y todo tipo de antigüedades.
Se divide en diversas salas y áreas tanto temporales como fijas. La sala A se refiere al ambiente de Álamos con imágenes de los primeros fundadores y facsímiles de documentos. Después viene el espacio de las minas, aquellas que distinguían a la región a finales de 1800, pues Álamos exportaba más plata que cualquier otra área minera de México.
La muestra inicia en lo que pareciera el interior de una mina. “Incluye muestras minerales, equipo de ensaye, carritos transportadores, candados viejos y herramientas típicas”, dijo Jesús Antonio Estrada Cantú, quien hace 35 años es director general del Museo.
La prosperidad derivada de las minas de plata hizo que Álamos fuera un centro de actividad bancaria y comercial, por lo que se fomentó un imperio rico en agricultura y ganadería que puede observarse en la Sala C, dedicada a la Industria y Tecnología. Después viene la Sala de Costumbres de Época que muestra la moda elegante de 1865 a través de litografías. Se observa a quienes fueron los ciudadanos prominentes y cultos de Álamos. Aquellos que escuchaban música en el fonógrafo Alva Edison, que guardaban sus objetos valiosos en grandes baúles y cargaban para todos lados con su escupidera personal.
En otra vitrina lucen los abanicos de las mujeres elegantes, las flores o plumas que como adorno se colocaban en el cabello y sus alhajeros. Los relojes para analizar el tiempo, la vajilla de porcelana en una vitrina de madera y los antiguos comedores.
“El edificio que alberga al Museo Costumbrista de Sonora se construyó en 1868, originalmente fue la Mercería La Paz, había sucursales en Hermosillo, Guaymas y Álamos.
El recinto abrió sus puertas el 10 de noviembre de 1984. Dos de sus salas rinden homenaje a Alfonso Ortiz Tirado, reconocido tenor y ortopedista mexicano.








