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Ciudad de México.- El Templo Mayor ha encantado a los habitantes, historiadores, arqueólogos y visitantes de la Ciudad de México por todo el significado que tenía para los habitantes de Tenochtitlán.
Manuel Gamio fue el primero en identificar las evidencias del santuario mexica entre el 6 y el 16 de mayo de 1914. Un año antes, en 1913, supervisó la demolición de la casa que ocupaba la esquina de las calles de Seminario y de Santa Teresa o Guatemala.
Gamio ya había realizado algunos hallazgos cerca de ese punto y advertía de la importancia de esa esquina por referencias de otros investigadores.
PREHISPÁNICA
Este centro ceremonial fue también donde se encontró una imagen que hace 500 años aterrorizó a los españoles al llegar a la capital prehispánica: el “Huei Tzompantli”, una ofrenda ceremonial mexica que consiste en una estructura de tezontle y estuco de aproximadamente 45 cm de alto y de 11 a 12 metros de ancho y cerca de 34 metros de largo. El investigador del INAH Raúl Barrera aseguró en 2018 que en el recinto sagrado de Tenochtitlán había siete tzompantlis que debieron estar dedicados a varias deidades y que formaban parte de un ritual vinculado con la regeneración de la vida.








