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Después de ejercer varios años en la Comisión Federal de Electricidad, y escribir manuales sobre el tratamiento de plantas termoeléctricas, el ingeniero Jaime Tello le da otro sentido a sus escritos ahora con un perfil más literario, al presentar en el Museo Othoniano “Relatos del entresijo”; su primera publicación con cuentos.
Son 25 relatos que el autor reúne en esta ocasión y el libro es publicado de manera independiente, no obstante, hay para todos los gustos según los comentarios de los presentadores. Es la literatura una forma de poder contar anécdotas personales en la vida del autor, pero con otro enfoque distinto.
El escritor menciona que no había plan para publicar este libro, los textos simplemente surgieron como resultado de acudir al taller literario que imparte Ana Neumann en la casa donde nació el poeta potosino Manuel José Othón, y que actualmente es un museo dedicado a su legado.
“El año pasado maduré la idea, y me propuse juntar todos los relatos que he escrito durante mi estancia en el taller de Ana Neumann. Aún hay bastante más que se quedaron fuera de esta selección”, destacó.
“El hombre indescifrable”, es el primer texto que invita al lector a conocer parte de la imaginación de Jaime Tello.
En “Charco de cabras”, hace una referencia a “Fuenteovejuna” de Lope de Vega, uno de los clásicos del Siglo de Oro Español que le han dejado gran influencia.
También, hay “Cuentos del Retiro”, una trilogía de textos que ha delineado el ingeniero topógrafo, incluso algunos están relacionados con su profesión.
Las actividades que realizó por muchos años en los levantamientos topográficos, escuchando las historias de los campesinos, fueron un elemento fundamental que detonó la imaginación del autor y, en el taller literario, Jaime Tello pudo darles a esas historias una estructura narrativa adecuada para poder reunirlos en una edición.
“Yo soy de Matehuala, y uno dice, pero ahí siempre está solo, el desierto está bien pelón. Pero ahí hay historias que estremecen, el campesino tiene una forma muy especial de contarlo, y esa forma que tienen de contar sus historias, de medir el tiempo sin reloj, sea de día o de noche; todas esas cosas yo las entendí”, concluye.








