La FIL: híbrida, con lectores de regreso y muy crítica

La FIL: híbrida, con lectores de regreso y muy crítica
El retorno de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) 2021 a lo presencial superó todas las expectativas. No sólo las que tenían que ver con los protocolos sanitarios para seguridad de los 225 mil visitantes que volvieron a recorrer los anchos pasillos de Expo Guadalajara para reencontrarse con los libros y los escritores, con todas las medidas sanitarias; también se superaron las expectativas económicas, según la Oficina de Visitantes y Convenciones de Guadalajara, la Feria generó una derrama económica de 700 millones de pesos, pero además los reportes de los editores señalan que durante la primera mitad de la feria vendieron entre 50 y 60% más que durante el mismo periodo de 2019.
"No están viniendo los 850 mil, pero sí entre los que están viniendo seguramente son los más lectores y los más compradores del libro y que creo tenían ansia de adquirir libros y eso nos permite estar confiado en cómo manejar el déficit", aseguró Raúl Padilla, presidente de la FIL al hacer el balance de la edición que concluyó el día de ayer con la participación de mil 223 editoriales de 37 países que ofertaron con 240 mil títulos, en una edición, que como la de 2020 que fue virtual, pasará a la historia porque se realizó en medio de la pandemia por el Covid-19, que implicó reducción de espacios y participantes, en alrededor del 40%.
Pero no sólo fue distinta en su concepción y realización pues como nunca antes se llevó a cabo con estrictas medidas sanitarias: no sólo en la exigencia del uso permanente de cubrebocas, gel antibacterial y filtros de desinfección con rociadores con un aroma a orégano que llevaron a los asistentes a calificarla como una feria con aroma a pozole y a tequila por el gel con olor a alcohol.
También pasará a la historia como una feria que contrario a los últimos años que cerraba con utilidades de entre 12 y 18 millones de pesos, esta edición 35 concluyó con un déficit de cerca de 18 millones de pesos que tardará entre una o dos ediciones más en subsanar. La razón fue clara desde el año pasado, el apoyo con un descuento del 30% para la compra de stands y renta de salones, y la cancelación de editoriales, sobre todo internacionales, provocaron déficit.
La Feria, que concluyó ayer y que tuvo como invitado a Perú, representó una inversión de más de 105 millones 900 mil pesos, pero tendrá ingresos apenas superiores a los 87 millones. Concluyó con la confianza de que en su edición de 2022 y a más tardar en la de 2023 ese déficit "podrá ser abatido, amortizado, con el flujo del siguiente año, en razón del éxito que están teniendo las editoriales con su presencia", dijo Padilla.
Aseguró en conferencia de prensa que en un ejercicio de transparencia, el déficit en gran medida se debe a que sí, "tuvimos que solidarizarnos con la industria editorial nacional y mundial para que pudieran venir, haciéndoles importantes descuentos", una industria a la que le fue muy bien, pues a decir de los propios editores, en el primer fin de semana de la Feria, tuvieron ventas 50 y hasta 60% más que en el mismo periodo de 2019.
Fue una feria sin tumultos, más bien con accesos controlados, rara pues durante los nueve días entre las dos y las cuatro de la tarde se cerraba para una desinfección profunda. Fue una edición en dos turnos, con accesos en cada uno de 12 mil 500 visitantes, con aforos al 50% en sus salones, sin cocteles, sin firmas de libros y presentaciones en stands; con cabinas para pruebas rápidas de Covid-19 y un área coordinada por el Centro Universitario de Ciencias de la Salud que realizó un total de 2 mil 649 pruebas aleatorias entre los visitantes, pero que todos reportaron con "resultados negativos".
Una feria literaria, con la participación de 594 autores de 42 países entre los que destacaron Diamela Eltit, Margo Glantz, Sergio Ramírez, Claudia Piñeiro, John Boyne, Abdelá Taia, Uxue Alberdi, Guillermo Arriaga, Mónica Ojeda y Antonio Ortuño, pero también con la participación en línea de autores como Joyce Carol Oates, Ken Follet, Paul Auster, Etgar Keret, Laura Restrepo y Jane Goodall, que en conjunto, entre los conversatorios virtuales y las transmisiones vía streaming, arrojaron más de 18 millones 739 mil 726 personas en 30 países que siguieron la Feria.
La hibridez, modalidad que transcurre entre lo presencial y la virtualidad, llegó a la FIL para quedarse, tal como lo confirmó Raúl Padilla; comentó que lo virtual se ha convertido desde el año pasado en su principal ventana. En 2020, en la 34 edición de la FIL 21 millones de personas siguieron la feria, este año, con 70% de las actividades presenciales y con 30% virtuales, llegaron a 18 millones de personas.
Fue una FIL también con un programa con alta carga de actividades políticas. Sin embargo, Raúl Padilla lo negó, dijo que sus orígenes fue una feria con alta dosis de pensamiento y con visitantes de las más diversas ideologías, y lo explica porque es una feria organizada por una Universidad, tal como la Feria de Minería o las que organizan universidades de México y América Latina.
"Esta es una feria a donde se invita a expresar ideas, a expresar conocimiento, por eso desde la primera tiene un programa académico, que a lo largo de los años hemos tenido, invitamos a intelectuales a discutir y a debatir; no invitamos a políticos a hacer política, sino a dar su opinión sobre determinados fenómenos. Desde un principio venimos haciendo lo mismo; efectivamente, la crítica, el señalar ideas, el expresarlas pues, de tanto en tanto, incomoda al poder, como históricamente le ha incomodado al poder lo que desde una universidad se genera, el conocimiento, la crítica, es una de las obligaciones de una universidad. Eso molesta al poder; lo sentimos mucho, no lo hacemos con esa intención", dijo Padilla.
La Feria concluyó con una tradicional ceremonia en la que Perú entregó la estafeta al emirato árabe Sharjah que será el País Invitado de Honor de la 36 FIL Guadalajara; se realizará del 26 de noviembre al 4 de diciembre de 2022. Ayer domingo cerró sus actividades con la presencia de 251 mil 900 asistentes -225 mil en la FIL, 35 mil visitantes de FIL Niños en la sede alterna del Centro Cultural Universitario; 2 mil 400 en salones del Hotel Hilton, y mil 200 personas que acudieron a actividades en centros universitarios-, nada comparable con los 850 mil asistentes de 2019, que es el último referente de esta 35 edición que fue otra pero fue la misma.