Latinoamérica reivindica el poder de la colectividad en la Bienal de Venecia

Latinoamérica reivindica el poder de la colectividad en la Bienal de Venecia

VENECIA (EFE).- El poder de la colectividad frente al egoísmo del individualismo centra las propuestas de países como Chile, Argentina o Perú en la XVII Bienal de Arquitectura de Venecia, que abrirá sus puertas al público el 22 de mayo para reflexionar sobre cómo las sociedades pueden convivir, pese a sus diferencias.

Esta exposición internacional de arquitectura tuvo que posponerse en dos ocasiones en 2020 por la pandemia de coronavirus y este año los organizadores han decidido seguir adelante y recibir al público, bajo medidas de seguridad, control de temperatura, recorridos de entradas y salidas identificados y obligación de llevar mascarilla.

El título que ha planteado el comisario general de esta edición, el arquitecto libanés Hashim Sarkis, es "How will we live together?" ("¿Cómo viviremos juntos?") y sobre esto giran las distintas iniciativas de los países latinoamericanos que participan en el certamen.

LA CASA INFINITA DE ARGENTINA 

Los seres humanos viven en una "casa infinita" que es el planeta, que deben cuidar y respetar, y sobre todo trabajar para que todos los rincones funcionen correctamente y no haya desigualdades.

Esto es lo que defiende el arquitecto argentino Gerardo Caballero, curador del pabellón del país situado en el Arsenale, los antiguos astilleros venecianos.

"Al final vivimos todos en una misma casa, que es una casa enorme, a la cual no podemos entrar porque estamos siempre dentro y de la cual no podemos salir porque es imposible", explicó Caballero a Efe.

El arquitecto invita al visitante a recorrer un diseño que evoca una "casa chorizo", que es como se denominan a las viviendas en Argentina que tienen una serie de habitaciones iguales a lo largo de un eje longitudinal.

Las paredes son de hierro rosa, "porque el Palacio del Gobierno en Argentina se llama Casa Rosada y es un color muy popular en el país, nacido de la mezcla de la sangre de los animales con la cal", y en las habitaciones hay mesas con los proyectos de viviendas colectivas ubicados por todo el país.

LA POBLACIÓN DE JOSÉ MARÍA CARO 

Los arquitectos chilenos Emilio Marín y Rodrigo Sepúlveda son los curadores de la propuesta de Chile y optan por una reflexión similar, en este caso centrando su mirada en el movimiento social que revitalizó la población chilena José María Caro, situada al sur de la ciudad de Santiago.

Vecinos, empleados públicos y fuerzas armadas transformaron juntos un barrio que a finales de los años 50 carecía de electricidad y alcantarillado, pero que unidos, con unas reglas de convivencia, lograron revitalizar.

El proyecto consta de los relatos de audio y escritos de personas que han vivido en este barrio y 500 pinturas que son su testimonio gráfico. 

Todo con un objetivo: demostrar cómo las poblaciones unidas son capaces de superar las crisis y los momentos de dificultad.

MÉXICO DERRIBA MUROS DE PLOMADAS 

El pabellón de México se llama "Desplazamientos" y está compuesto por 5,000 plomadas en forma de cordel y pesas que componen un muro que dirige al visitante hacia un espacio central que está iluminado.

El pabellón, a oscuras a excepción de ese espacio central, demuestra al público la dificultad de los desplazamientos, pero también que los muros no son realmente muros y que se puede ver a través de ellos e incluso derribarlos.

URUGUAY DEBATE SOBRE EL FUTURO 

Los arquitectos uruguayos Federico Lagomarsino y Federico Lapeyre y la psicóloga Lourdes Silva invitan a debatir sobre temas como la inmigración, la ciberseguridad o las desigualdades y preguntan a la sociedad qué mundo futuro quiere construir.

Lo hacen con una instalación que cuenta con una gran mesa ante la que el visitante se sienta mientras escucha y observa a más de sesenta personas conversar.

Estas personas fueron grabadas en Uruguay y sus testimonios se proyectan en las paredes, en un vídeo de unos quince minutos.

EL MUNDO ENREJADO DE PERÚ 

El arquitecto peruano Felipe Ferrer, por su parte, denuncia los límites que impone un mundo enrejado en un proyecto que no ha podido estar listo para la preapertura, pero que espera estarlo en dos semanas.

La pandemia de coronavirus ha obligado a los organizadores a esperar hasta el último momento para decidir si seguir adelante con la bienal y esto ha provocado que algunos países como Perú no hayan podido llegar a tiempo.

El pabellón está vacío por ahora, pero contará con vallas reales trasladadas de Lima en avión y que denunciarán la necesidad de eliminar las verjas que dividen a las sociedades.

La XVII Bienal de Arquitectura de Venecia abrirá sus puertas hasta el 21 de noviembre.