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El público que acude al Gran Remate de Libros en el Auditorio Nacional, que terminará el 3 de abril, es seducido por las notas del Órgano Monumental del Auditorio Nacional (OMAN), el más grande de América Latina y uno de los siete más grandes del mundo.
Desde el pasado 27 de marzo, cuando inició el Gran Remate de Libros en el Auditorio Nacional, cada día, el OMAN ofrece dos programas musicales para gozosa escucha del público lector, quien endulza su oído con música clásica, pop y sacra emanada de los más importantes compositores de música para órgano de todos los tiempos alrededor de este planeta.
El OMAN conjuga su calidad sonora con nuevas tecnologías para que el público escuche un instrumento del que brota desde música sacra hasta rock. Famoso por sus dimensiones y por su calidad y pluralidad, el Órgano Monumental está ligado a la magia que distingue al Auditorio Nacional, y en estos días de Gran Remate ofrece conciertos a las 15:30 (repertorio pop) y 17:30 horas (repertorio clásico).
Esa variedad de géneros que dan gusto a los asistentes de todas las edades se debe, entre otras cosas, al reconocido virtuosismos de sus maestros ejecutantes y a las 305 teclas de este mecanismo sonoro donde, en palabras del filósofo rumano E.M. Cioran, “lo absoluto se interpreta a sí mismo; de ahí la impresión que nos da el órgano de ser el instrumento menos humano y de tocar siempre solo”.
La historia del OMAN comenzó en 1934 con la instalación del primer órgano de grandes dimensiones en el Palacio de Bellas Artes, pero debido a problemas de planeación, muy pocas veces fue tocado. En 1956, el Gobierno Federal aprobó que se aprovecharan los antiguos componentes del instalado en Bellas Artes y se compraran más materiales para completar uno capaz de llenar al Auditorio Nacional.
Ciertas crónicas señalan que luego de más de nueve meses de trabajo fue inaugurado el 23 de noviembre de 1958, con el maestro Jesús Estrada como encargado del programa inaugural, y después comenzaron las actividades regulares con organistas extranjeros como E. Power Biggs y Fernando Germani, y los mexicanos Manuel Zacarías, Jesús Carreño, Roberto Oropeza y Víctor Urbán, entre otros.
Durante 13 años el OMAN realizó temporadas y el programa Domingos Populares, sin embargo, su costoso mantenimiento provocó un gradual deterioro que lo llevó al silencio definitivo en 1973, y años después, en 1975, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) asignó un presupuesto para su reparación integral y en septiembre de ese año comenzó un nuevo ciclo para ese instrumento.
En 1991, con la remodelación del Auditorio Nacional, el OMAN recibió mantenimiento, pero fue hasta 1998 que el Fideicomiso que administra el recinto convocó a la comunidad organística para definir un proyecto de rescate y utilización del instrumento. En octubre del año 2000 se reinauguró el OMAN con cinco organistas, la Orquesta de Cámara de Bellas Artes y la Orquesta Sinfónica “Carlos Chávez”,
Desde 2001 el OMAN mantiene una continua y plural actividad, ha sido protagonista de festivales de órgano y antes de cada concierto o espectáculo en este centro de arte y cultura, se interpreta en él música de diversos géneros para dar la bienvenida al público. Estos encuentros han permitido que millones de espectadores conozcan su versatilidad y su inmenso rango sonoro que tanto gusta.
Está constituido por 15 mil 633 flautas; las más pequeñas son de aproximadamente un centímetro y medio de longitud, mientras que las mayores miden poco más de 10 metros. Además, puede usarse en su modo original o con un sistema electrónico que comprende una computadora central de control y un adaptador MIDI que permite componer y editar música, además de diagnosticar de fallas en el órgano.
El OMAN ocupa el espacio equivalente a un edificio de siete pisos en dos alas y su peso es de casi 50 toneladas. El aire que necesita para funcionar lo producen 10 ventiladores accionados por ocho motores de dos caballos de fuerza cada uno y es impulsado hacia los tubos por 51 fuelles. Consta además, de cinco teclados, cada uno con 61 teclas, y un pedalier, o teclado accionado por los pies.
La 12 edición del Gran Remate de Libros en el Auditorio Nacional, que se realiza hasta el 3 de abril, es organizada por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, el Auditorio Nacional, y la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) con 244 expositores, los cuales representan a más de 800 sellos editoriales que extienden su oferta en 2 mil 500 metros cuadrados del recinto.
Desde el pasado 27 de marzo, cuando inició el Gran Remate de Libros en el Auditorio Nacional, cada día, el OMAN ofrece dos programas musicales para gozosa escucha del público lector, quien endulza su oído con música clásica, pop y sacra emanada de los más importantes compositores de música para órgano de todos los tiempos alrededor de este planeta.
El OMAN conjuga su calidad sonora con nuevas tecnologías para que el público escuche un instrumento del que brota desde música sacra hasta rock. Famoso por sus dimensiones y por su calidad y pluralidad, el Órgano Monumental está ligado a la magia que distingue al Auditorio Nacional, y en estos días de Gran Remate ofrece conciertos a las 15:30 (repertorio pop) y 17:30 horas (repertorio clásico).
Esa variedad de géneros que dan gusto a los asistentes de todas las edades se debe, entre otras cosas, al reconocido virtuosismos de sus maestros ejecutantes y a las 305 teclas de este mecanismo sonoro donde, en palabras del filósofo rumano E.M. Cioran, “lo absoluto se interpreta a sí mismo; de ahí la impresión que nos da el órgano de ser el instrumento menos humano y de tocar siempre solo”.
La historia del OMAN comenzó en 1934 con la instalación del primer órgano de grandes dimensiones en el Palacio de Bellas Artes, pero debido a problemas de planeación, muy pocas veces fue tocado. En 1956, el Gobierno Federal aprobó que se aprovecharan los antiguos componentes del instalado en Bellas Artes y se compraran más materiales para completar uno capaz de llenar al Auditorio Nacional.
Ciertas crónicas señalan que luego de más de nueve meses de trabajo fue inaugurado el 23 de noviembre de 1958, con el maestro Jesús Estrada como encargado del programa inaugural, y después comenzaron las actividades regulares con organistas extranjeros como E. Power Biggs y Fernando Germani, y los mexicanos Manuel Zacarías, Jesús Carreño, Roberto Oropeza y Víctor Urbán, entre otros.
Durante 13 años el OMAN realizó temporadas y el programa Domingos Populares, sin embargo, su costoso mantenimiento provocó un gradual deterioro que lo llevó al silencio definitivo en 1973, y años después, en 1975, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) asignó un presupuesto para su reparación integral y en septiembre de ese año comenzó un nuevo ciclo para ese instrumento.
En 1991, con la remodelación del Auditorio Nacional, el OMAN recibió mantenimiento, pero fue hasta 1998 que el Fideicomiso que administra el recinto convocó a la comunidad organística para definir un proyecto de rescate y utilización del instrumento. En octubre del año 2000 se reinauguró el OMAN con cinco organistas, la Orquesta de Cámara de Bellas Artes y la Orquesta Sinfónica “Carlos Chávez”,
Desde 2001 el OMAN mantiene una continua y plural actividad, ha sido protagonista de festivales de órgano y antes de cada concierto o espectáculo en este centro de arte y cultura, se interpreta en él música de diversos géneros para dar la bienvenida al público. Estos encuentros han permitido que millones de espectadores conozcan su versatilidad y su inmenso rango sonoro que tanto gusta.
Está constituido por 15 mil 633 flautas; las más pequeñas son de aproximadamente un centímetro y medio de longitud, mientras que las mayores miden poco más de 10 metros. Además, puede usarse en su modo original o con un sistema electrónico que comprende una computadora central de control y un adaptador MIDI que permite componer y editar música, además de diagnosticar de fallas en el órgano.
El OMAN ocupa el espacio equivalente a un edificio de siete pisos en dos alas y su peso es de casi 50 toneladas. El aire que necesita para funcionar lo producen 10 ventiladores accionados por ocho motores de dos caballos de fuerza cada uno y es impulsado hacia los tubos por 51 fuelles. Consta además, de cinco teclados, cada uno con 61 teclas, y un pedalier, o teclado accionado por los pies.
La 12 edición del Gran Remate de Libros en el Auditorio Nacional, que se realiza hasta el 3 de abril, es organizada por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, el Auditorio Nacional, y la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) con 244 expositores, los cuales representan a más de 800 sellos editoriales que extienden su oferta en 2 mil 500 metros cuadrados del recinto.







