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Guanajuato.- Y entonces empezó a bailar, frenética, agitaba su melena, alzaba las manos y movía y la cadera en un péndulo interminable; su danza era casi como un rito a la música de la banda Mokoomba, originaria de Victoria Falls, Zimbabwe. Los ritmos africanos atravesaron los oídos de aquella mujer que saltó de su asiento para entregarse al gozo, a la fiesta del espíritu.
Los integrantes del conjunto, provenientes de distintos grupos étnicos ?luvale, nyanja y tonga? ubicados entre Zimbabwe y Zambia, ofrecieron la noche de este viernes un concierto en la Alhóndiga de Granaditas, en el marco de la 46 edición del Festival Internacional Cervantino.
ARTISTAS
Mathias Muzaza, vocalista; Ndaba Coster Moyo, batería y coros; Trustworth Samende, guitarra principal y coros; Donald Moyo, teclados y coros; Miti Mugande, percusión y coros, y Abundance Mutori, bajo y coros, son músicos que levantan los ánimos más decaídos porque la esencia de su rumba africana se mezcla con el ska, la salsa.
Los integrantes del conjunto, provenientes de distintos grupos étnicos ?luvale, nyanja y tonga? ubicados entre Zimbabwe y Zambia, ofrecieron la noche de este viernes un concierto en la Alhóndiga de Granaditas, en el marco de la 46 edición del Festival Internacional Cervantino.
ARTISTAS
Mathias Muzaza, vocalista; Ndaba Coster Moyo, batería y coros; Trustworth Samende, guitarra principal y coros; Donald Moyo, teclados y coros; Miti Mugande, percusión y coros, y Abundance Mutori, bajo y coros, son músicos que levantan los ánimos más decaídos porque la esencia de su rumba africana se mezcla con el ska, la salsa.








