División ingobernable Imprudencia fatal
Una reforma electoral pendiente, da entender que las próximas elecciones se regirán por el documento que se encuentra vigente hasta ahora. La última reforma electoral sirvió para dar forma y también legalidad a las elecciones concurrentes para presidente de la república, diputados federales, senadores, diputados locales y presidentes municipales, síndicos y regidores. Hasta ahí todo va bien.
Sin embargo, la más reciente propuesta de reforma electoral se quedará pendiente de dictaminar porque ya ni siquiera se compran los plazos legales para darle vigencia. Un paso en falso pudiera generar impugnaciones o incluso promociones de partidos políticos para anular las elecciones venideras. No es un asunto de juego. Los partidos políticos representados en el Congreso no se ponen de acuerdo.
Se trata de la Legislatura más dividida de la historia. Las reformas constitucionales no pasan y nadie es capaz de hacer mayoría para promover alguna iniciativa y darle giro definitivo a una propuesta controvertida. Es muy fácil cambiar de posición y dejar las decisiones legislativas en estado de ingobernabilidad. Las diferencias se han acentuado en vísperas del arranque de la etapa electoral, que promete uno de los procesos electorales más polarizados de la historia.
Por un lado, competirán partidos con ideologías de derecha para promover candidato a la gubernatura y a los diferentes cargos de elección popular. Por otra parte, los partidos de izquierda, que promoverán sus candidatos para tratar de asegurar el triunfo en las elecciones de 2021. A ellos se sumarán partidos satélite o de relación convenenciera, que promoverán sus aspirantes, sin o con pasado cuestionado, o se convertirán en el fiel de la balanza.
Sin embargo, si ni siquiera los diputados se ponen de acuerdo para promulgar una ley electoral, todo parece indicar que competirán con la misma normatividad de hace tres años, o se arriesgarán a crear un nuevo documento que por el calendario vigente pudiera ser impugnado en busca de la nulidad de elecciones, o para invalidar determinadas particularidades de aplicación de la ley.
Hace algunos años, turistas de origen extranjero murieron ahogados en áreas de turismo de aventura de la Huasteca Potosina. Ahora sucedió algo similar con visitantes del estado de Coahuila. Si bien el personal de Protección Civil llevó a sus rescatistas para acelerar la búsqueda de los desaparecidos, no hay hasta ahora una explicación convincente de los motivos por los que se les permitió utilizar equipo para navegar en aguas peligrosas.
El primer contacto en la operación de centros vacacionales es la alcaldía de cada lugar. Ellos son los primeros respondientes para regular la actividad turística y para resolver los principales problemas que genera la operatividad. Así es como siempre que todos los reportes de accidentes, que el propio personal municipal debió evitar cuando las aguas se enturbian. No bastan explicaciones ni excusas.
Por lo pronto, y a pesar de la pandemia, las autoridades de todos los niveles deben entender que la vigilancia de parajes turísticos también es una actividad esencial. La inmensa cantidad de contagios de coronavirus COVID-19, es una abierta señal de alarma de que el desconfinamiento social nunca debió suceder si no estaba planeado. Bien vale la pena recordar que como lo citan los memes de Hugo López Gatell distribuidos en redes sociales, ahora la política sanitaria es “salgan todos y sálvese quien pueda”.
¡HASTA MAÑANA!



