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Ciudad Valles.- Una joven nacida en Tancanhuitz hace 19 años, diseña prendas de vestir, bolsas y cinturones que en este mismo instante, lucen personas de Estados Unidos de América, España y Argentina, es la historia de la joven que ganó el concurso estatal de Fonart y que da colorido tének a objetos de uso personal y necesario.
En diciembre del año pasado, ella ganó un premio económico, por ser la que presentó el proyecto más atractivo de artesanía y tradición y eso le ganó la consideración de muchas autoridades para ser tomada en cuenta en tianguis y exposiciones en toda la entidad.
Se llama Maribel Rodríguez Santiago y está estudiando enfermería en la Universidad Intercultural de Matlapa, pero desde niña puso atención al complicadísimo bordado para hacer telar de cintura, que son prendas como cinturones o fajas decorativas y se comenzó a dedicar a confeccionar las figuras decorativas que sorprendieron a anglosajones, sudamericanos y europeos.
Ella suele poner motivos de la cultura Tének que vio desde niña en su natal Tamaletón a talegas, mariconeras, zapatos, blusas, llaveros, diademas, carteras y estuches, que llaman la atención de todo tipo de gustos, por lo colorido y extraordinario de los amarres de ese tejido, que pone a prueba el conteo matemático y la paciencia de sus hacedoras.
Maribel seguirá estudiando, pero no dejará que la tradición, el color y las prendas con motivos de la cultura de sus ancestros, desaparezcan por ningún motivo.
En diciembre del año pasado, ella ganó un premio económico, por ser la que presentó el proyecto más atractivo de artesanía y tradición y eso le ganó la consideración de muchas autoridades para ser tomada en cuenta en tianguis y exposiciones en toda la entidad.
Se llama Maribel Rodríguez Santiago y está estudiando enfermería en la Universidad Intercultural de Matlapa, pero desde niña puso atención al complicadísimo bordado para hacer telar de cintura, que son prendas como cinturones o fajas decorativas y se comenzó a dedicar a confeccionar las figuras decorativas que sorprendieron a anglosajones, sudamericanos y europeos.
Ella suele poner motivos de la cultura Tének que vio desde niña en su natal Tamaletón a talegas, mariconeras, zapatos, blusas, llaveros, diademas, carteras y estuches, que llaman la atención de todo tipo de gustos, por lo colorido y extraordinario de los amarres de ese tejido, que pone a prueba el conteo matemático y la paciencia de sus hacedoras.
Maribel seguirá estudiando, pero no dejará que la tradición, el color y las prendas con motivos de la cultura de sus ancestros, desaparezcan por ningún motivo.








