A-AA+
Considerado por propios y extraños como el ciclista potosino más completo y destacado en la historia del ciclismo de San Luis Potosí, Agustín Juárez Ortiz, es otro de los iconos y referentes del deporte en nuestro Estado, por su brillante y ejemplar trayectoria a nivel nacional e internacional.
Agustín nació en esta capital, un 12 de abril del año 1943, de niño y joven practicó diversos deportes como son el softbol, natación, básquetbol y futbol y desde luego el ciclismo, participando en la categoría de turismeros, corriendo en una bicicleta convencional que era de su hermano mayor.
En el año de 1961 su papá le regaló su primera bicicleta, una de la marca Saeta, idónea para correr en competencias de mejor nivel que una turismera, y de esta manera empezó a competir en lides de mayor relevancia en el plano local, como en los circuitos que se realizaban en la Avenida de la Paz o en la 20 de Noviembre, donde destacaba ampliamente.
Al año siguiente, en 1962, se desarrollaron en nuestra ciudad aquellos inolvidables Juegos Deportivos Nacionales Juveniles, en donde se daban cita los mejores deportistas de todo el país en diferentes disciplinas, y Agustín fue nominado para formar parte de la Selección Potosina de ciclismo.
Fue en este importante evento en donde Juárez Ortiz inició su despegue hacia el firmamento del ciclismo nacional, al ganar medalla de oro y el campeonato de la prueba del kilómetro contra reloj, pero no pudo obtener una presea en la competencia de ruta, en donde años después sería una gran figura en dicha prueba, al abandonar la carrera.
Marcelino Gallegos, otra de las glorias del ciclismo potosino en todos los tiempos, a quien se le conocía como el “Escarabajo”, y que era un gran escalador en la montaña, le apreció grandes cualidades a Agustín y lo invitó a unirse en sus entrenamientos, convirtiéndose en su primer entrenador. De Gallegos, Juárez Ortiz reconoce haberle aprendido bastante.
En 1964, consigue ser incluido en la selección de San Luis que participaría en la Vuelta Ciclista de la Juventud, y pese a haber logrado un sitio en el equipo sanluiseño, la dirigencia de la Asociación Potosina de este deporte, lo margina injustamente y no asiste, pese a estar debidamente clasificado.
Por fin, en 1965, contra viento y marea, logra nuevamente su lugar en el equipo potosino, para correr la Vuelta del INJUVE (Instituto de la Juventud), sin embargo, no le fue nada bien, y terminó en el lugar 45 de la clasificación general. Pagó caro el noviciado, pero fue de grandes aprendizajes y experiencias.
Un año después, Agustín vuelve a formar parte del equipo representativo del Estado en la Vuelta de la Juventud, mejora su rendimiento, y logra al final de la competencia ubicarse en el sitio 26 de la clasificación general, y como subcampeón de montaña con 27 puntos, a seis unidades del campeón que fue el experimentado Sabás Cervantes.
Para la vuelta de 1967, en la que ya empezaban a participar corredores extranjeros, pese a finalizar en el décimo octavo lugar de la clasificación, y ser quinto en la montaña, Luigi Cassola lo llama a la Selección Mexicana, y se concentra en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano, con miras a los Juegos Olímpicos de México ‘68. En plena fase de preparación, en 1968, participa en la Vuelta de Cuba, y queda subcampeón y campeón de montaña.
Entre los meses de julio y agosto de 1968, Luigi Cassola, entrenador nacional, se lleva a Europa a foguear al equipo mexicano de ruta y toman parte en competencias en Italia, Francia y Suiza, regresando a México para intervenir en la XIX Olimpiada, en donde compite en la prueba de ruta, finalizando en el noveno lugar, recorriendo los 202 kilómetros en un tiempo de 4 horas 41 minutos, a sólo tres minutos de un italiano, que fue el ganador. Juárez Ortiz fue el único mexicano que culminó la carrera.
Una vez concluida la Olimpiada, Agustín consiguió un trabajo, en el que viajaba constantemente y mucho, descuidando sus entrenamientos, pese a ello en agosto 1969, logra ganar en su propia tierra natal, el Circuito Nacional San Luis Rey, para luego integrarse a la Selección Mexicana que viajó a Europa a competir en la Vuelta del Porvenir de Francia, teniendo que abandonar en la antepenúltima etapa de la lid, al sufrir una caída y fracturarse las costillas.
El máximo logro del mejor ciclista potosino, fue en 1969, al campeonar en la Vuelta de la Juventud, que constó de 15 etapas y 2,532 kilómetros recorridos por diferentes estados del país, en donde totalizó 61 horas 17 minutos y 47 segundos pedaleando para alcanzar el título de la competencia, en donde durante 11 etapas a partir de la tercera hasta el final, siempre portó el sweater de líder del evento, obteniendo dos terceros lugares y tres en segundo, siempre manteniéndose en el pelotón puntero, defendiendo de gran manera su liderato. Convirtiéndose en el único corredor de San Luis Potosí en ganar esta justa del deporte de las bicicletas
Entre 1970 y 1971 en que se retiró del ciclismo, Agustín fue campeón de la vuelta de Riverside, Calif, USA, y rey de la montaña en la misma lid, conquistó un cuarto lugar en el Panamericano de Panamá, así como un cuarto lugar general y el primer puesto de Montaña en la vuelta de Costa Rica, y tras de finalizar en tercer lugar en el Nacional de Ruta en 1971, efectuado en San Luis Potosí, donde campeonó el también potosino Mauricio Alvarado, Juárez Ortiz decidió poner fin a su trayectoria deportiva.
Para Agustín los mejores ciclistas en la historia de San Luis Potosí, considera que son Felipe Liñán, Marcelino Gallegos y Mauricio Mata, que fue uno de los mejores de México, mientras considera que los mejores del país han sido Rafael Vaca, Mauricio Mata, Porfirio Remigio, Agustín Alcántara, Radamés Treviño, Miguel Arroyo, pero que el más grande ha sido Raúl Alcalá.
Cruz Flores, uno de las voces más autorizadas del ciclismo en nuestra Entidad, califica a Agustín como, “uno de los ciclistas más completos, pues no sólo era un buen trepador en la montaña, también lo era como bajista y sprinter, además de ser un ejemplar deportista y una excelente persona.”
Juárez Ortiz, creé haberse retirado muy satisfecho por haberles otorgado grandes alegrías y satisfacciones a sus padres Luis Juárez y Longina Ortiz, y a su esposa Juan María Mendoza y a sus hijos Agustín y Claudia Berenice, “así como de tener la oportunidad de representar dignamente a San Luis Potosí y a México, me retiré faltándome solamente el haber tenido una real oportunidad de correr en la pista, pues considero haber tenido posibilidades de destacar en esas pruebas, pero en términos generales me siento feliz de lo que conseguí en el ciclismo”.








