Alemania amarga a la ‘nueva’ Italia

Roma.- Un gol de Joshua Kimmich amargó la noche de estreno de la ‘nueva’ Italia (1-1) de Roberto Mancini que se adelantó con un gol de Lorenzo Pellegrini y dejó brotes verdes en la primera jornada de Liga de Naciones.
Comenzó el partido mejor plantada Alemania, muy agresiva y buscando la profundidad por las bandas. Italia, algo desubicada, resistió las primera embestidas germanas y, poco a poco, fue carburando con esta nueva hornada de jugadores.
Tonali, Fatressi, Scamacca y Pellegrini igualaron la contienda en lo táctico imponiendo sus individualidades ante una selección germana que dio facilidades en defensa.
El partido se presentó igualado, pero abierto. Ambos conjuntos pudieron irse mandando al descanso, pero el desacierto de Muller, Gorezka y Sane, así como la mala fortuna de Scamacca, que vio cómo el un le repelió un gran disparo desde fura del área, mantuvieron el marcador inamovible al descanso.
Para Italia ganar era importante, pero también lo era ver las sensaciones de este “nuevo ciclo” sobre el verde. Y fueron mucho mejores que las que hubo ante Argentina en la ‘Finalissima’.
Italia llevó el peligro durante la segunda mitad. Pellegrini, que ya había firmado un gran primer acto, lideró desde el perfil zurdo -cayendo hacia dentro- el ataque italiano, mientras que Tonali y Cristante apuntalaron el centro del campo.
Y fue Pellegrini, campeón de la Liga Conferencia con el Roma, el jugador que generó más problemas a los teutones, el que rubricó, a falta de veinte minutos para el final, el 1-0 embocando casi sobre la línea de gol un centro del debutante Gnonto, que había entrado unos minutos antes.
La alegría de la grada y de Mancini, que celebró aliviado desde el banquillo, duró menos de dos minutos. Exactamente lo que tardó Alemania en empatar el partido con un gol de Kimmich, que remachó un balón suelto en el punto de penalti.
El gol activó a una Alemania que mejoró notablemente con Musiala, Havertz y Gundogan sobre el verde. Los hombres que dirige Hans Flick comenzaron a hacerse grandes y a someter a los italianos, obligando a Donnarumma a exprimirse al máximo.
No se movió el marcador. Kimmich amargó el que habría sido un gran comienzo para la ‘nueva’ Italia, pero que, pese a todo, deja un sabor de boca diferente al resto de partidos recientes.
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