El Pibe en pulso

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El privilegio de los 300





Mi querido nieto, el bolichista aficionado Óscar Arturo Mora Mar. Llega hoy a la gloriosa edad de 18 años, pero el grato acontecimiento lo celebrará ¡trabajando! pues es un joven altamente responsable, dinámico y progresista. Felicidades, pues, a mi Tato querido.
COMENZAMOS





Todo bolichista tiene un sueño que sí es posible cristalizar: Tirar un Juego Perfecto, es decir, doce chuzas ligadas que den en la pantalla sumen una cifra total de 300, el número mágico que consagra a todo buen seguidor del deporte de las chuzas y los spares. Muchos de nuestros buenos tumabpinos lo han logrado y en el Bolerama Tangamanga está la constancia de su hazaña, escrita en placas de bronce.





Sin embargo, faltan algunas placas que recuerden los Juegos Perfectos logrados en los últimos tiempos y, desde luego, estamos seguros de que los directivos del Bol pronto actualizarán el muro de honor.





Al grupo de privilegiados, se agrega el nombre del eficaz tumbapinos Ignacio Andrés Rosillo, quien la semana anterior logró la gran hazaña en las mesas 22 y 23, situadas en la planta alta del Bol Tangamanga. “Las de arriba” son mesas difíciles.





Pero Andrés, con su efectivo juego de alta técnica, supo ligar chuza tras chuza, hasta coronar su esfuerzo con el anhelado 300. Para darles una idea de lo difícil que es un Juego Perfecto, les digo que durante mis muchos años de practicar el boliche sólo alcancé mi máxima cifra de 244. La cuestión es que nunca he sido profesional y quienes han logrado el 300 sí han pertenecido a esa alcurnia deportiva.





Pero ¿quiénes son los privilegiados? El primer Juego Perfecto en el Bol Tangamanga fue logrado por Carelos Denot, cuya placa no aparece en el muro de honor. Otros privilegiados: Antonio Martínez Cuahojnte, Javier Carrasco Alcaraz,





Armando Trujano, el 17 de marzo de 1994; Rafael Gallegos Saldaña, el 12 de septiembre de 1994; Alan Martínez Prado, el 10 de febrero de 1996; Roberto Mendoza Domínguez, el 4 de agosto de 1997; Alfonso Casas Calderón, el 23 de noviembre de 1997 y el 10 de febrero de 1998; Salvador Espinosa Díaz de León, 3 de marzo de1999; Miguel Muro Miramontes, 14 de diciembre de 1999; Daniel Hernández Infante, el 5 de febrero de 2005; y le siguen Francisco Camarena, Raúl Castellanos, Gil Rodríguez, Toño Pedrajo, Omar Castillo,





David Rueda, Marcos Lárraga, Juan Manuel Jáquez, Pablo Torres Rodríguez, y nuevamente Federico de la Torre, quien ha repetido por lo menos en seis ocasiones.





Hace tiempo me ha sido imposible jugar siquiera una línea en el Bol, a causa de mi debilidad visual y de mis gastados cartílagos de las rodillas, pero si alguien me pregunta si debe de aficionarse al boliche, mi respuesta es inmediata: Claro que sí. Es un gran deporte y también un reconfortante motivo de unión familiar.





Bien por Ignacio Andrés Rosillo, quien ha sumado su nombre a los tumbapinos más reconocidos en San Luis Potosí. Las felicitaciones del Pibe Moramar, por su extraordinario logro y a seguir jugando en pos del siguiente Juego Perfecto.





Un párrafo aparte a mis colegas periodistas de radio, televisión, internet y medios impresos, por la gran afición que han mostrado al acudir semana a semana a los torneos organizados por el dinámico amigo Carlos “Pelambres” Velázquez, en el Bol Tangamanga. Algún día, uno de ustedes puede darnos la sorpresa de un feliz Juego Ideal.





Yo, por lo pronto, me quedo con mis buenos recuerdos de los torneos ganados cuando compartí mi afición con el abogado José C. Ramírez Tobías, sus hijos Pepe y Juan Antonio,





Erasmo Serrato, “Billy” Coronado, Lulú Almaguer, Yolis Flores, la dama de la TV Mireya Bernal, Alejandro Soulé Ramírez, Toño Rodríguez, Felipe Cárdenas, don Jorge Flores Naquid, sus hijos Lalo, Jorge y Gustavo,





Pepe Romero, Juan Antonio Lee López, Carlos Velázquez y otros amigos cuyos nombres escapan de mi memoria a la hora de escribir la columna de hoy.





Así las cosas, hasta el martes próximo, DM.
Comentarios: miguelmoramartinez@hotmail.com