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Hasta parece que lo estoy viendo, pues fue un partido plagado de goles y ensombrecido por una tremenda batalla campal en el terreno de juego. Se enfrentaban la Selección Mexicana y el Atlético de Madrid, el cual recientemente vino a nuestra ciudad a jugar con el Atlético de San Luis.
En agosto de 1993, el partido tenía carácter de amigable… de amistoso, pues. Y el escenario, el majestuoso Estadio Azteca, ese monumental coso realizado por la maestría del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.
Más de 60 mil aficionados ocupaban la mayor parte del graderío y el ambiente era festivo, pues venían los “Colchoneros” madridistas a enfrentar a aquella Selección que casi era invencible en el Azteca y comandada por el inefable Miguel Mejía Barón.
Un duelo con buen futbol, con jugadas emocionantes que encendían al aficionado. Frente al televisor varios amigos y su servidor nos regocijábamos con el accionar de los jugadores cuyo nombre ya estaba en el firmamento de las estrellas futboleras de aquellos días.
Tenía que ser el Maestro, el gran Benjamín Galindo, quien anotaba el primer gol del encuentro, ante el júbilo del aficionado. Todo parecía que el Tri se enfilaría hacia un inobjetable triunfo.
Pero no. Dicen que para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo y ¡pácatelas! el mexicano Luis García, quien en aquel tiempo era orgulloso dueño de una blonda cabellera y vestía la camiseta rojiblanca, empató los cartones con un gol de muy buena factura. ¡Uno a uno!
¡Chin! ¡che Luis¡. Expresamos casi al unísono al ver que la “cuña” igualaba el marcador venciendo al singular portero Jorge Campos. Luisito se lució más tarde con otro gol para darle ventaja a los rojiblancos 2-1. El segundo tiempo lo jugó enfundado en la playera verde mexicana, pero ya no anotó.
Hubo foules a granel, unos “limpios” otros malintencionados, como ése que cometió Juan de Dios Ramírez Perales en la humanidad del polaco Roman Kosecki.
Los “Colchoneros” se violentaron ante tan imprudente falta y se volcaron contra el agresor. Respondieron los nuestros y la golpiza, los puntapiés (que no las patadas) los codazos y no precisamente los jodazos, se multiplicaron armándose una der las broncas más memorables en los anales de nuestro futbol.
Al fin se apaciguaron los ánimos y muchos minutos después, prosiguió el duelo.
Cuando mejor jugaba México, el tercer gol madridista por conducto de Moacir parecía que el juego estaba finiquitado, pero surgió la figura de Zague para acercar al Tri en el marcador, más todo esfuerzo ya fue inútil. El 3-2 imperó hasta el final. ¿La bronca? Esa quedó en la cancha, pues más tarde los jugadores de ambos clubes disfrutaron de un amigable convivio en algunos lugares del viejo Distrito Federal.
Ahora, las alineaciones: México: Campos, C. Suarez, Juan Hernández (Herrera, m.67), R. Ramírez, Ramón Perales, Ambriz, Del Olmo, Galindo (Patiño, m.86), Jorge Rodríguez (Félix Fernández, m.35), Salvador (Flores, m.70), Zague. Entrenador: Miguel Mejía Barón. Equipazo, diría yo.
Atlético Madrid: Diego, Tomás, Pedro, Juanito (Caminero, m.56), Solózabal, Moacir (López, m.79), Manolo (Abel, m.35), Vizcaíno (Sabas, m.45), Quevedo (Acosta, m.71), Luis García, Kosecki.
EL AMISTOSO EN SAN LUIS
El Atleti, como suele ser llamado, hace días paseó su calidad en la cancha del estadio Lastras Ramírez al enfrentar a su nuevo pariente, Atlético de San Luis y aunque los nuestros anotaron el promisorio primer gol, el resultado fue adverso para los rojiblancos potosinos 2-1.
La afición brindó una extraordinaria recepción a los “Colchoneros”, a su arribo a esta hermosa ciudad, pero el negrito en el arroz o el pelo en la sopa nunca faltan: los seguidores locales no llenaron el estadio, como se esperaba. Me hubiera gustado una mejor respuesta al partido amistoso, pues con su sello internacional mucho ha vestido a nuestra plaza futbolera.
Así las cosas, hasta el martes próximo, DM.
Comentarios: miguelmoramartginez@hotmail.com







