Arzobispo argentino impone inédito protocolo contra abuso de curas a menores

Arzobispo argentino impone inédito protocolo contra abuso de curas a menores

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El arzobispo argentino Juan Alberto Puiggiari creó un inédito protocolo para prevenir el abuso sexual de curas a menores y adultos vulnerables que, entre otras medidas, prohíbe insinuaciones, la exhibición de pornografía y “conductas sexuales secretas”.

El mecanismo de prevención fue establecido en los documentos “Normas arquidiocesanas de comportamiento en el trato con menores de edad y adultos vulnerables” y “Protocolo arquidiocesano de actuación ante la sospecha o descubrimiento de abusos sexuales”.

Ambos escritos fueron elaborados y distribuidos por Puiggari, arzobispo de la ciudad de Paraná (Entre Ríos), y sorprendieron a la opinión pública porque son los primeros en su tipo que se realizan en este país, aunque retoman normas ya establecidas en el Vaticano.

En Argentina hay por lo menos 62 curas acusados de abuso sexual en contra de menores de edad y uno de los casos más recientes fue el de más de 25 niños y niñas hipoacúsicos que fueron abusados en una escuela religiosa de la provincia de Mendoza.

Al dar a conocer estas reglas, Puiggari explicó que las deberán cumplir clérigos, religiosos y laicos adultos que tengan contacto con menores de edad y adultos vulnerables en los espacios arquidiocesanos.

Los documentos prohíben a los religiosos estar a solas con niños y adolescentes, recorrer grandes distancias con ellos o mantener reuniones en dormitorios o habitaciones privadas.

También vedan los castigos físicos y el uso de lenguaje humillante o degradante, la realización de insinuaciones, comentarios y chistes sexuales, la posesión y exhibición de material sexual o pornográfico y el consumo de drogas ilegales y alcohol.

Entre los mecanismos de prevención, propone evitar “expresiones de afecto exageradas” hacia los niños y prohíbe explícitamente “involucrarse en conductas sexuales secretas o manifiestas con menores o adultos vulnerables”.

Para evitar contactos a solas, la confesión de menores de edad debe hacerse en lugares y horarios específicos con la puerta de la sacristía siempre abierta para asegurar la posibilidad de ser vistos en todo momento.

Los documentos prohíben que los religioses les den a los menores “regalos personales o desproporcionados”, que les exijan “secreto o confidencialidad” y les exigen que las comunicaciones virtuales siempre sean “prudentes y responsables”.

Además, si un menor o adulto vulnerable denuncia acoso o abuso sexual por parte de un clérigo, se le deberá escuchar “sin interrogarlo ni emitir juicios, agradecerle su confianza y valentía y explicarle que la información será tratada con gran cuidado y discreción”.

Quien escuche a la víctima “deberá inmediatamente poner la noticia en conocimiento de superiores y de los padres, tutores, curadores o apoyos” en una reunión que será registrada con un acta que será enviada al arzobispado para comenzar una investigación.