Ben Crump, el "secretario de justicia de los negros"

Ben Crump, el secretario de justicia de los negros

 

Ben Crump, según el reverendo Al Sharpton, reconocido activista afroestadounidense, es "el secretario de justicia de los negros" de Estados Unidos.

En menos de una década, este abogado de la Florida ha representado a las familias de Trayvon Martin, Michael Brown, Breonna Taylor y George Floyd, personas de raza negra cuyas muertes a manos de policías y "justicieros" dieron nacimiento a un movimiento.

Logró que a muchos familiares de víctimas de la brutalidad policial les den compensaciones millonarias. Hizo campaña para que se prohíban los allanamientos sin golpear la puerta. Declaró ante una comisión del Congreso que hace falta una reforma porque "es lastimosamente obvio que tenemos dos sistemas de justicia: uno para los blancos y otro para los negros" en Estados Unidos.

Apoyó a agricultores afroestadounidenses que demandaron a una gran empresa del ramo y a familias expuestas a agua contaminada con plomo en Flint, Michigan.

"Cree firmemente en lo que dice. Aguanta las críticas. Toma casos que otros no quieren tocar", dijo Sharpton. "La gente puede acudir a él".

Por estos días parece que estuviera en todos lados. En abril se lo vio con la familia de Floyd cuando celebró la condena del expolicía Derek Chauvin, que mató a Floyd al apoyarle mucho tiempo la rodilla en el cuello cuando estaba tendido en el piso. Luego acompañó a los dolientes en el funeral de Daunte Wright, a quien la policía mató a tiros durante una parada por una infracción de tráfico en las afueras de Minneapolis en la semana previa al veredicto de Chauvin, algo que él considera escandaloso.

"Si hubo un momento en el que la policía debió cuidarse, en que debió tomar todos los recaudos, en que debieron tratar de calmar el ambiente, fue durante este juicio, que yo considero uno de los casos policiales y de derechos civiles más importantes de nuestra historia", declaró Crump a la Associated Press.

Después del funeral de Wright, regresó a la Florida y pidió una investigación de un agente que baleó a dos adolescentes afroestadounidenses. Y la semana pasada exigió que la policía de Carolina del Norte sea más trasparente después de que agentes matasen a un hombre de raza negra frente a su casa.

Hay quienes lo ven como un oportunista que aparece siempre que hay una tragedia. Pero quienes lo conocen dicen que lucha por la justicia desde mucho antes de estar en el candelero.

Crump, de 51 años, es un abogado incansable que combina el encanto de los sureños con un talento especial para atraer cobertura periodística a los casos que toma y la creencia de que el racismo es un mal del país, que se debe combatir en los tribunales.

Hace que sus clientes se sientan familiares suyos, según sus admiradores.

"No pasa un día de Acción de Gracias sin que me llame, o una Navidad", dijo Allisa Findley, quien conoció a Crump tres días después de que su hermano Botham Jean muriese en su departamento, baleado por una policía blanca de Dallas que confundió el departamento del Jean con el suyo.

"Encuentra tiempo para los pequeños detalles, cuando no hay cámaras alrededor", afirmó. "Es como un familiar".

Crump tiene una agenda muy apretada y está en todos lados. Pero los domingos no se pierde las misas de la Iglesia Bethel Missionary Baptist. Vive en Tallahassee (Florida) con su esposa y su hija de ocho años, Brooklyn. También ayuda a criar a dos primos, de quienes es el custodio legal.

"Miro a mi hija", expresó Crump. "Le miro a los ojos y después miro los ojos de mis sobrinas y sobrinos, de mis dos primitos... todos chicos negros o de piel cobriza. Y ves mucha esperanza, optimismo, en sus ojos. Tenemos que entregarles un mundo mejor".

Crump se crió en Lumberton, Carolina del Norte, donde era el mayor de nueve hermanos y hermanastros.

En su libro "Open Season: Legalized Genocide of Colored People" (Vía libre: El genocidio legalizado de la gente de color) dijo que notó en la escuela primaria que el dinero que recibían sus compañeros blancos de sus padres era lo que su madre ganaba en una semana con dos trabajos, en una fábrica de zapatos y lavando ropa en un hotel.

"Quería saber por qué los blancos la pasaban tan bien y los negros tan mal", escribió.

A menudo relata la historia de cómo se informó de lo que ocurría en el mundo leyéndole el diario a su abuela y de cómo su madre le enseñó quien era Thurgood Marshall, renombrado abogado defensor de los derechos civiles.

En la Universidad Estatal de la Florida, Crump fue presidente de la Black Student Union y encabezó manifestaciones para protestar la forma en que la universidad reclutaba y trataba a los estudiantes de raza negra.

Empezó a ser un referente de los afroestadounidenses en el 2013, cuando representó a la familia de Trayvon Martin, un adolescente negro que murió al ser baleado por un vigilante barrial voluntario en la Florida. Luego tomó el caso de la familia de Michael Brown, que falleció baleado por un agente blanco cerca de San Luis.

Crump organizó marchas y atrajo cobertura periodística a ambos casos, que se produjeron en momentos en que se gestaba el movimiento de Black Lives Matter.

Consiguió compensaciones en unos 200 casos de brutalidad policial. En marzo la municipalidad de Minneapolis aceptó pagar 27 millones de dólares a la familia de George Floyd. Crump dice es la compensación más grande de la historia acordada sin llegar a un juicio.

"Espero que si hacemos que paguen millones de dólares cada vez que le disparan a una persona de raza negra por la espalda, habrá menos episodios de este tipo", comentó Crump. "Esa es mi teoría, pero nos siguen matando".