logo pulso
PSL Logo

Bolsonaro convierte el bicentenario en evento de campaña

Por AP

Septiembre 07, 2022 06:57 p.m.

A

El presidente Jair Bolsonaro transformó el miércoles el bicentenario de Brasil en un evento de campaña en varias ciudades, pero no se valió de sus presentaciones para sembrar dudas sobre las próximas elecciones, tal como temían sus opositores.

Bolsonaro, quien se ubica detrás del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en los sondeos de cara a los comicios del 2 de octubre, atrajo a decenas de miles de simpatizantes a sus eventos en Brasilia y Río de Janeiro. Las fuerzas armadas llevaron a cabo desfiles militares en las ciudades, y el mandatario acudió.

Bolsonaro ha llenado su gobierno con oficiales militares y ha buscado su respaldo en repetidas ocasiones, más recientemente para sembrar dudas sobre la fiabilidad del sistema de votación electrónica del país, lo que desató temores de que sus discursos por el Día de la Independencia estuvieran llenos de nuevos ataques. El mandatario nacionalista de derecha se abstuvo de hacerlo y en su lugar centró sus críticas en Lula.

Bolsonaro comparó a Lula con los gobernantes autocráticos de izquierda en Venezuela y Nicaragua y se refirió al exmandatario brasileño como “un mafioso”.

“Tendremos un gobierno mucho mejor si nos eligen, con el favor de Dios”, declaró Bolsonaro en un discurso en Río.

Sus intentos previos por sembrar dudas sobre el sistema de votación han avivado un temor generalizado entre sus rivales de que pueda seguir los pasos del expresidente estadounidense Donald Trump y rechazar los resultados electorales.

Bolsonaro llegó al desfile militar en Brasilia acompañado de por lo menos uno de los ejecutivos empresariales que supuestamente participaron en un chat privado en el que se enviaron mensajes en favor de un posible golpe de Estado y la participación militar en la política, y a quien la Policía Federal investiga por posible financiamiento de actos antidemocráticos.

La multitud, vestida de verde y amarillo, gritó consignas contra Lula, quien quiere volver al cargo que ocupó entre 2003 y 2010. En un mitin posterior, Bolsonaro no hizo referencia a la lucha de Brasil por su independencia y en su lugar se enfocó en los logros de su gobierno, mientras sus simpatizantes dejaban claro que habían acudido a apoyar a su candidato.

“Venimos por la democracia, queremos un país libre, sin corrupción ni robos, queremos un país con elecciones limpias", dijo el granjero Marcelo Zanella, de 46 años, quien condujo unos 800 kilómetros (496 millas) hasta Brasilia desde el estado de Tocantins.

Decenas de miles de personas también se reunieron en la avenida principal del centro de Sao Paulo. Debido a un chubasco y al hecho de que Bolsonaro no iba a estar presente, la asistencia aparentemente fue menor a la del año pasado.

Posteriormente, Bolsonaro asistió a otro desfile militar a lo largo de la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, donde sus seguidores suelen manifestarse. El desfile incluyó saludos con fusiles, fuego de cañones, exhibición aérea, paracaidistas y buques de guerra fondeados en el mar. Pronunció su discurso desde un camión con sonido, el cual tenía colgada una pancarta en la parte posterior con la leyenda: “Elecciones limpias y transparentes”.

Bolsonaro, quien fue capitán del Ejército y legislador durante décadas antes de ganar las elecciones presidenciales de 2018, ha pasado la mayor parte de su primer mandato enfrentándose a los jueces del Supremo Tribunal Federal, algunos de los cuales también son miembros destacados de la autoridad electoral.

Ha acusado a algunos jueces de poner trabas a su gobierno y de favorecer a Lula. Eso ha hecho que las bases de Bolsonaro consideren ahora que esas personas y sus instituciones son enemigos.

Cuando Bolsonaro lanzó su campaña de reelección el 24 de julio, pidió a sus partidarios “una última” muestra de apoyo el Día de la Independencia.

Carlos Melo, profesor de ciencias políticas en la Universidad Insper de Sao Paulo, dijo que Bolsonaro necesitaba revitalizar su campaña y atraer a los votantes indecisos.

“Necesitaba algo nuevo y no lo consiguió. Una vez más, Bolsonaro habló únicamente con sus partidarios, que de hecho son muchos, y con ello podría estar cancelando el margen que tiene para que otros electores lo respalden”, declaró Melo.

Desde que comenzó su campaña, Bolsonaro ha suavizado sus palabras. En la ciudad de Curitiba la semana pasada les dijo a sus seguidores que bajaran una pancarta en la que exigían un golpe militar.

Carlos Ranulfo de Melo, politólogo de la Universidad Federal de Minas Gerais, dijo que esto probablemente refleja una estrategia de campaña para evitar una retórica agresiva y en su lugar centrarse en la mejora de la economía.

“Convenceremos a aquellos que piensan distinto a nosotros, los convenceremos de qué es mejor para Brasil”, dijo Bolsonaro durante su discurso en Brasilia.

El presidente es conocido por sus exabruptos improvisados. En el desfile del Día de Independencia del año pasado llevó al país al borde de una crisis institucional al afirmar que ignoraría los fallos de un juez del Supremo Tribunal Federal. Más tarde se retractó, dijo que se había dejado llevar por la emoción del momento, y la tensión se redujo.

Ha habido preocupaciones sobre violencia política, de la cual no hubo indicios el miércoles por la tarde.

El legislador João Augusto Rosa, vicepresidente del Partido Liberal de Bolsonaro, dijo a The Associated Press que quería que el presidente tendiera la mano a los votantes indecisos, especialmente a los brasileños más pobres que han recibido un aumento en los pagos de prestaciones sociales.

“Queremos mostrar todos los beneficios que pudimos conquistar para ellos”, dijo por teléfono el legislador, mejor conocido como Capitão (capitán) Augusto. “Este no es el momento de predicar para los que ya se han convertido, sino para los que aún podrían cambiar de opinión”.