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Putaendo, Chile.- Mientras un ternero agoniza y una vaca desnutrida no puede sostenerse en pie por la severa sequía que afecta a Chile, el ganadero Alfredo Estay decide llevar al resto de sus animales a la cordillera a morir.
El deceso de animales se repite en las comunas rurales en medio de la peor sequía en más de medio siglo, que ha obligado al gobierno a decretar zonas de emergencia hídrica y agrícola en más de un tercio de sus 16 regiones. La emergencia o catástrofe agrícola, hídrica y ganadera permite redestinar recursos a los sectores afectados.
Chile, en cuya capital se realizará en diciembre la 25 Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, está entre los 10 países del mundo más vulnerables a los efectos del cambio climático.
Entre Coquimbo, al norte, y Maule, al sur, han muerto más de 30.000 animales por hambre y sed y se han perdido cosechas o se dejó de sembrar por la falta de lluvias. Los más afectados por esta situación han sido los pequeños y medianos agricultores que carecen de riego tecnificado.
Aunque la sequía se instaló hace nueve años, en 2019 escaló a niveles preocupantes. El gobierno afirmó que el abastecimiento de agua potable para los próximos meses está asegurado excepto en algunas comunas rurales, donde miles de personas se abastecen con camiones aljibes.
En otras regiones como O’Higgins, en el sur, se han perdido frutales y maizales y en Valparaíso, en el centro, las abejas agonizan por la escasez de flores. La muerte de las abejas interrumpe el vital proceso de polinización que se inicia cuando visitan una flor y vuelan a otra con su cuerpo cubierto por el polen que las fertiliza, permitiendo que crezcan semillas y frutos.








