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Con muchas expectativas, habitantes de Jersón observan el avance de las tropas ucranianas

Por EFE

Julio 28, 2022 10:48 a.m.

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Leópolis, Ucrania (EFE).- El bombardeo del Ejército ucraniano de un puente en Jersón sobre el río Dnipro, clave para el suministro de esta ciudad del sur de Ucrania, incrementa las expectativas de su recuperación en medio de una difícil situación humanitaria, mientras las tropas rusas endurecen sus controles para localizar a los partisanos locales. 

Ucrania se dispone a lanzar una gran contraofensiva en el sur ocupado y ahora el único puente para automóviles sobre el río en Jersón está cerrado al transporte.

Las nuevas autoridades rusas reconocen que los ataques de artillería del Ejército ucraniano culminaron en el más destructivo en la noche del miércoles. En cuentas locales de Twitter se asegura que los rusos han comenzado a instalar un pontón provisional para el suministro de sus tropas al oeste del río.

Según afirma en Telegram el analista militar Mykola Bielieskov, las tropas rusas al oeste del río son las más vulnerables del Ejército ruso en Ucrania porque sus únicos enlaces logísticos, cuatro puentes sobre el Dnipro, han sido objeto de recientes ataques ucranianos.

La liberación de la zona, de conseguirse, puede tener un impacto militar limitado pero sí podría convencer a los aliados internacionales de Ucrania de que el país puede llevar adelante una importante ofensiva a pesar de la resistencia rusa.

En ese caso, según Bielieskov, los países que apoyan a Ucrania podrían convencerse de que la entrega de armas modernas a Kiev pueden aumentar las posibilidades de una victoria militar sobre Rusia.

Pese a que las explosiones sacuden regularmente la ciudad, los residentes que quedan las reciben casi complacidos. Iryna cuenta a Efe en una llamada por Messenger: "espero que nuestros chicos bombardeen incluso más".

"No puede imaginar cuánto estamos esperando que el Ejército nos libere". Y Natalia, que dejó la ciudad solo hace dos días, está de acuerdo: "estamos todos muy contentos con las noticias".

Según cuentan ambas, la situación humanitaria en la ciudad se está deteriorando. Todas las tiendas están cerradas, dice Nataliia, y la gente vende lo que puede en la acera bajo un calor abrasador para conseguir algún dinero con el que sobrevivir.

Dicen que falta de todo, que los precios se han cuadruplicado y que la gente no puede a menudo usar sus tarjetas de crédito o encontrar dinero en metálico.

De lo único que hay mucho es verdura y fruta de la zona. Pero el aislamiento de los mercados ucranianos está llevando a la ruina a los productores locales. Viktor, de un distrito del sur de la región, dice a Efe que hay grandes campos de tomates abandonados.

"La verdura casi no cuesta nada pero la carne y otros productos se están poniendo muy caros", cuenta.

Irina y su marido Volodímir, así como sus compañeros del canal de televisión JersónTV, han estado entregando toneladas de productos gracias a la aportación de una colecta en las localidades del frente al oeste de la ciudad. Están preocupados de que la gente no  pueda aguantar en invierno si no hay cambios.

 "Intentan cultivar algo de trigo pero los campos están llenos de bombas sin explotar y hay incendios por los bombardeos", se lamenta Irina.

Incluso aunque las protestas diarias fueron reprimidas brutalmente y algunos residentes fueron golpeados, repelidos con granadas de sonido y detenidos ilegalmente, el clima de resistencia sigue presente.

Natalia está segura de que solo una minoría apoya a Rusia. Viktor dice que la gente de su pueblo amenazó con apalear a un aislado colaboracionista si seguía dando información a los ocupantes.

En la ciudad las tropas rusas son conscientes de que el peligro aumenta. Volodímir dice que el número de controles se ha duplicado últimamente y que los rusos registran casas y garajes buscando armas escondidas.

Frecuentemente se para a la gente para registrar contenido "sospechoso" en sus teléfonos u obligados a desnudarse para buscar armas o tatuajes patrióticos. Agentes de paisano del Servicio Federal de Seguridad ruso están en todos lados y las calles quedan desiertas por las noches.

Natalia cuenta que a esas horas la ciudad queda cubierta por el humo: "la gente dice que los rusos queman los cuerpos de sus soldados muertos por los ataques ucranianos, cada vez más frecuentes".

Las personas con las que pudo hablar Efe creen que entre el 50 y el 60 % de la gente se ha marchado. No todos pueden emprender un viaje arriesgado y costoso. Pero con la línea del frente cada vez más cerca de la ciudad hay más personas que huyen.

Natalia se pasó cuatro días en una cola que apenas se movía en el único cruce en la línea del frente de más de dos mil kilómetros en Vasylivka, en la región de Zaporiyia. Describe la enorme presión psicológica de las tropas rusas: "o les dábamos igual o nos empujaban para cruzar".

Cuando su vehículo pasó a la "zona gris" hacia las posiciones ucranianas, una mina cayó a pocos metros y Natalia piensa que no fue un accidente.