A-AA+
El Tribunal de Palermo, Sicilia, sentenció a cadena perpetua a un nigeriano y un ganés acusados de tráfico de personas, secuestro, violencia sexual y homicidio en contra de inmigrantes.
La jueza de audiencias preliminares de la corte palermitana, Marcella Ferrara, emitió la sentencia en primer grado contra el nigeriano John Ogais, de 26 años de edad, conocido como “Rambo”, y contra el ganés Sam Eric Ackon, alias “Fanti”, de 22 años.
Ambos fueron arrestados en 2017 por órdenes de la Dirección Antimafia de Palermo por formar parte de una organización criminal que manejaba el tráfico y trata de migrantes entre Libia e Italia.
En particular, según la imputación, el nigeriano y el ganés torturaba a migrantes en un campo de detención libio.
Ambos desembarcaron en marzo del año pasado en la isla de Lampedusa e intentaron confundirse con otros inmigrantes, pero en el centro de acogida en el que se encontraban fueron reconocidos y posteriormente arrestados.
La fiscal Giorgia Spiri había pedido en su contra la cadena perpetua, tras acusarlos de ser dos traficantes de seres huanos, “asesinos despiadados”, “torturadores” y “violadores”.
Los imputados trabajaban en el llamado “gueto de Alí”, uno de los campos de detención en la zona de Sabhah, en el sur de Libia, donde son torturados cientos de migrantes de varios países africanos.
La jueza de audiencias preliminares de la corte palermitana, Marcella Ferrara, emitió la sentencia en primer grado contra el nigeriano John Ogais, de 26 años de edad, conocido como “Rambo”, y contra el ganés Sam Eric Ackon, alias “Fanti”, de 22 años.
Ambos fueron arrestados en 2017 por órdenes de la Dirección Antimafia de Palermo por formar parte de una organización criminal que manejaba el tráfico y trata de migrantes entre Libia e Italia.
En particular, según la imputación, el nigeriano y el ganés torturaba a migrantes en un campo de detención libio.
Ambos desembarcaron en marzo del año pasado en la isla de Lampedusa e intentaron confundirse con otros inmigrantes, pero en el centro de acogida en el que se encontraban fueron reconocidos y posteriormente arrestados.
La fiscal Giorgia Spiri había pedido en su contra la cadena perpetua, tras acusarlos de ser dos traficantes de seres huanos, “asesinos despiadados”, “torturadores” y “violadores”.
Los imputados trabajaban en el llamado “gueto de Alí”, uno de los campos de detención en la zona de Sabhah, en el sur de Libia, donde son torturados cientos de migrantes de varios países africanos.







