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El pánico y la artillería conviven con la normalidad tras 4 días de choques en el Líbano

Por EFE

Agosto 01, 2023 11:15 a.m.

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Foto: AP

Foto: AP

SIDÓN, Líbano (EFE).- Mujeres con niños en brazos, ancianos y jóvenes corren por una de las carreteras que salen del campo de refugiados de Ain el Helu y se parapetan en la mezquita de la esquina en medio del estruendo de la artillería que resuena en la ciudad libanesa de Sidón por cuarto día consecutivo.

El campamento, el más grande de la comunidad palestina en el sur del Líbano, registra desde el sábado fuertes enfrentamientos armados entre miembros del movimiento nacionalista palestino Fatah y facciones islamistas, dejando ya al menos once muertos, 40 heridos y 2,000 desplazados.

Voluntarios ataviados con chalecos de distintas organizaciones gritan y gesticulan a varias decenas de civiles que se peguen a la fachada de la mezquita, mientras se intensifica el sonido cercano de los disparos y el "boom" de las armas pesadas se hace todavía más frecuente.

Cada vez que los voluntarios tratan de cerrar las cancillas del recinto, nuevas familias llegan a las carreras por una carretera que ya han recorrido demasiadas veces desde que hace cuatro días un intento de asesinato contra un miliciano islamista desatara el caos en Ain el Helu.

NORMALIDAD ANÓMALA

El fortificado campamento, rodeado de puestos de control y al que sólo se puede acceder con autorización del Ejército libanés, fue establecido en 1948 para acoger a parte de los 470,000 refugiados palestinos registrados con la ONU en el Líbano.

Sus calles no son extrañas a la violencia, pues es relativamente común que las facciones palestinas y comités populares que las administran de facto estallen en choques armados, a veces simplemente a raíz de disputas personales entre miembros de un bando u otro.

Sin embargo, no se habían registrado enfrentamientos de esta envergadura desde abril de 2017, cuando otra oleada de combates dejó una decena de muertos y medio centenar de heridos. 

Tanto se están prolongando los actuales choques que hoy la vida comenzó a retornar a la normalidad en el resto de Sidón, donde la mayoría de los comercios, cafeterías e incluso puestos callejeros de fruta han vuelto a abrir tras la parálisis de los días anteriores.

"Hoy pasaron pocos clientes, aunque recibí pedidos por teléfono (...) En esta situación, la gente llama y pregunta si estamos abiertos", explica a EFE un mecánico mientras apura un arreglo en su taller, ubicado apenas a un kilómetro de Ain el Helu.

El hombre agarra de la estantería una bala que recogió esta misma mañana en las inmediaciones de su establecimiento y explica que hace apenas una hora otra de ellas alcanzó a una niña en la zona.

Cómo él, otros vecinos de la localidad continúan con sus vidas, aparentemente ajenos a la situación, pues los transeúntes recorren hoy las calles adyacentes al campamento sin inmutarse por los disparos que se escuchan a poca distancia ni la amenaza de las balas perdidas.

EN TEMPORADA ALTA

El dependiente de una droguería cercana también abierta hoy considera que "estos choques son normales", sólo que en esta ocasión están durando "mucho".

Pese a que el joven estima que "el comercio está a un paseo de diez minutos del campamento", desde el interior se puede escuchar en la distancia una nueva ráfaga de disparos y quizás es por ello que hoy sólo han tenido un par de clientes en todo el día.

"Ayer cerramos la tienda ya que había disparos, pero hoy la situación es mejor porque hubo mucha gente que fue a enterrar (a los muertos)", explica a EFE su hermana y propietaria de la droguería desde detrás del mostrador.

Decidieron volver a abrir después de que se anunciase una nueva "tregua", si bien el último alto el fuego ha fracasado enseguida, al igual que los anteriores, pese a los constantes intentos de mediación y las quejas del Gobierno libanés.

Los combates se producen además en pleno renacer turístico del Líbano, que este año espera recibir a varios millones de visitantes durante la temporada estival y poner fin a la mala racha que ha sufrido el sector desde el inicio de una grave crisis económica a finales de 2019.

La ciudad costera de Sidón es uno de los principales puntos de atractivo turístico de este país mediterráneo, con su zoco, su castillo en el mar construido por los cruzados hace ocho siglos y su gastronomía salpicada de delicias marinas.

"No hay turistas porque la gente tiene miedo", reconoció la dueña de la droguería.